Cuando en abril del 2015 se inició con el conocido caso La Línea, nadie anticipó la bola de nieve que iba a generar pues a partir de allí se fueron consiguiendo evidencias documentales y testimoniales para armar casos nuevos.
Como resultado de ello, se destaparon los casos de la portuaria TCQ que ahora es objeto de componenda, el de la evasión de impuestos de algunas empresas por medio de un sistema de la SAT que beneficiaba con cientos de millones a contribuyentes, la “Cooperacha” con el que se hacían regalos entre los mandatarios como que fueran jeques árabes y hasta que se llegó al de Cooptación del Estado con el que se quiso que el PP fuera organizado para administrar beneficios económicos por medio del control político.
Pero resulta que la historia es al revés: No es un partido el que se organiza para utilizar las instituciones, funcionarios, actores sectoriales y empresarios con los que pactan beneficios a cambio de financiamiento y el control completo de las concesiones, adquisiciones y contrataciones del Estado. Esta estructura es la que se ha apropiado del mismo Estado y lo que hace es seleccionar por medio de compra de voluntades a los que serán los siguientes “elegidos” a gobernar el país al hacerlos sus socios por medio de plata en las campañas.
Seguramente todos entenderán que los métodos se han ido especializando, pero que igual los Colom Torres, Berger, Portillo, Arzú y todos, desde Cerezo, han sido parte de ese sistema con el que se designa al encargado de cuidar y defender todo lo que garantice que el control y propiedad de los beneficios del Estado sigue estando en las mismas manos.
El PP no cooptó al Estado. Por supuesto que fue utilizado para el saqueo del Estado pero la cooptación es en la vía contraria. Es la ruta de quienes usan a los corruptos políticos como socios perfectos para que les faciliten sus negocios sucios.
Si el caso de Cooptación sigue la línea de investigación adecuada, se verá que el origen no está con los Patriotas y que, igual, el fin tampoco está con este caso. Esta es una cooptación que viene desarrollándose por años y si se sigue jalando el hilo, el juez Gálvez deberá empezar nuevas audiencias en el Estadio Mateo Flores por la cantidad de quienes han estado involucrados en ese permanente ordeño de la vaca. Solo queremos resaltar que con Portillo se vendió la idea del corrupto, y se olvidaron de los demás. Portillo y Pérez han sido corruptos, pero no perseguir al resto, es generar impunidad.







