La demostración de cómo se hizo el Partido Patriota de fondos para lanzar su campaña y de cómo esto terminó en que se piñatizara todo el Estado para ser una máquina corruptora, no deja duda de que lo que hemos dicho sobre el financiamiento de las campañas es el principal problema de Guatemala.
Resulta que aquellos políticos que alguna vez tuvieron el interés de hacer algo por el país, viven el dilema de disfrutar ese dulce que el poder y su nueva vida de millonarios les provee desde que son candidatos versus el compromiso de llevar a cabo los cambios que se necesitan con tanta urgencia.
Somos un país pobre, tremendamente injusto, sin oportunidades y, lo peor de todo, acostumbrado a que todo puede pasar mientras los que se mueran de hambre sean los mismos. Nunca hemos sido una sociedad indignada por el dolor o el sufrimiento ajeno y, por el contrario, muchos prefieren sumarse a la “fiesta” que hacen los partidos en la campaña con la aspiración de ser los nuevos ricos.
Las prácticas que se están conociendo ahora del Patriota no son nuevas. Así lo han hecho los otros presidentes, los alcaldes y los diputados. Igual de “tradicionales” son las entidades e individuos corruptores porque los financistas son constructores, venden fertilizantes, medicamentos y hasta en los bancos donde podemos ver que son los mismos los que atendieron las prácticas de los Pérez y Baldetti que de los Colom-Torres y del resto que nos ha gobernado. Aún no han salido todos, pero ya tenemos una radiografía clara de los corruptores y de sus métodos de captura del poder por medio del pago de las pomposas campañas.
Es entonces una vergüenza que haya quienes, como el veterano y conocedor político Mario Taracena, nos quieran vender que ha sido histórico el avance en las reformas políticas del Estado. Es como ponerle maquillaje a un enfermo para que no se vea tan feo pero sin atenderle el cáncer que lo consume por dentro, y Taracena no solo sabe que así es sino que se esforzó en liderar el engaño a la población de que su propuesta era lo que el país necesitaba.
Ya van varias veces que Jimmy Morales dice que quiere encabezar la reforma política.
Debe saber que es de ir de frente, con energía y determinación, contra los poderes que nos han tenido maniatados. No puede haber medias tintas porque, al día de hoy, los poderes del Estado están ocupados por quienes de manera directa o indirecta, como los magistrados, han sido electos por los secuestradores del sistema.







