Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt

Luchar contra el monstruo de la impunidad es una tarea tremenda que demanda, entre otras cosas, el fortalecimiento institucional de las entidades de justicia y eso plantea la necesidad de recursos para acabar con las carencias que, por ejemplo, enfrenta el Ministerio Público castrado en su capacidad por la negativa del gobierno a asignarle y entregarle el dinero que hace falta para el cumplimiento de sus fines.

Ayer el Comisionado Iván Velásquez puso una pica en Flandes al proponer un impuesto temporal para cubrir los costos de la lucha contra la impunidad. Creo personalmente que es un momento decisivo para establecer el nivel de compromiso que como ciudadanos podamos tener con ese tema en particular y que simplemente rechazar la idea, sin analizarla ni proponer alternativas, es una muestra de cuán poco nos importa en realidad el cambio profundo de las estructuras que generaron ese impresionante muro de impunidad que todavía está latente y que puede servir aún, aunque usted no lo crea, para que los corruptos que enfrentan proceso penal por los sólidos casos que permitieron su captura, puedan salir bien librados.

Las primeras reacciones han sido de rechazo simple y puro, sin análisis, sin ponderación de la propuesta ni sugerir alternativas. Simplemente no y punto. Los ciudadanos no queremos aportar para un costal sin fondo, pero en este caso tenemos los resultados a la vista, hemos comprobado que hay voluntad de hacer bien las cosas y de cambiar un vicio que nos ha significado tanta pérdida porque la impunidad alienta la corrupción y viceversa. El país puede tener futuro si establecemos un auténtico estado de derecho que nos coloque a todos bajo el imperio de la ley, sin privilegios ni vericuetos que hagan que el más largo se salga con la suya a costillas de los más pobres, como pasa ahora con el sistema de salud en donde no hay para salvar vidas porque el dinero asignado se lo vienen robando unos cuantos sinvergüenzas que viven del negocio de las medicinas desde hace décadas.

Puede que el impuesto temporal a quienes tienen más patrimonio deba discutirse en su mecánica e implementación, pero es momento de que los ciudadanos asumamos un compromiso claro, concreto e irrefutable con la lucha contra la impunidad y ya sabemos que eso requiere recursos. En otros países, Colombia por ejemplo, se implementaron medidas similares que generaron ayuda internacional porque el primer paso lo dieron los colombianos. Sin el compromiso de los ciudadanos de ese país hubiera sido imposible montar el Plan Colombia porque nadie quiere ayudar a un país que no pone de su parte y contribuye fiscalmente a combatir sus plagas.

En el discurso todos estamos comprometidos contra la impunidad porque sabemos lo que nos ha costado en términos del saqueo del Estado que ha quedado sin castigo por tener una estructura de impunidad profundamente enraizada. Ahora tenemos que mostrar y probar, en la práctica y con hechos, que estamos dispuestos a mantener esa lucha. No seamos como la Baldetti, que quiso mandar al diablo a Velásquez y la CICIG diciendo que solos podemos, cuando le pichicatearon recursos al MP.

Esa inmensa lucha no se gana con cascaritas de huevo.

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