Martín Banús
marbanlahora@gmail.com
¿Qué clase de juego demencial es este?
¿Acaso no se han dado cuenta algunos, de que más allá de la inédita y escandalosa corrupción alcanzada en el presente gobierno, con la indiscutible participación coordinada de los tres poderes del Estado, tal corrupción se realizó bajo las mismas narices de la Corte de Constitucionalidad? ¿Qué es lo que se resisten a entender los que se esmeran en que la apestosa yunta sistémica, siga? ¿Suponen acaso, que ahora vamos a creer que para septiembre ya tendremos todo resuelto? ¡Pues no!
Hasta un ingenuo extranjero recién venido al país, puede deducir fácil y rápidamente, que el nuestro, es un sistema además de caótico, exageradamente tolerante con el criminal. Tanto el que orina en plena vía pública, hasta el que asesina impunemente, al no ser sancionados conforme a la ley, se ven estimulados a seguir haciéndolo indefinidamente. Sí; la falta de castigo a un criminal, indistintamente del crimen y de quien lo cometa, dará la pauta para que dicho crimen no sólo continúe, sino que se vuelva más frecuente y audaz, abriendo también la puerta a nuevos criminales… ¡He ahí las imperdonables omisiones de los administradores de justicia!
No importa la cuna, la solvencia económica, el estrato social, la educación o las oportunidades que se tuvieron o no, la mayoría de guatemaltecos no aceptaremos más, a criminales oportunistas en puestos de gobierno, con el poder de decidir tramposamente sobre nosotros y sobre nuestros impuestos. Todo funcionario debe garantizar una mínima mejora para el país, mientras dure su desempeño en el cargo. Debe asumir su función de servidor público y dejar al país mejor que como estaba al momento de tomar el cargo, de lo contrario, debe ser juzgado y sancionado de acuerdo a la ley, sin más… Si no, ¿qué clase de juego demencial es este?
Decíamos, que tanto, diputados, jueces, magistrados, policías y fiscales cada uno a su manera (e incluso hasta los mismos que dieron «marco constitucional» al presente desastre), han impedido que se haga justicia a lo Singapur… Los gobernantes y jueces, han hecho de estos 108,000 km2., un campo de cultivo para toda forma de crimen producto de la injusticia, la desigualdad y el abuso. Somos un pueblo, -lo hemos dicho y lo diremos cuantas veces sea necesario-, que no tenemos ni idea de lo que es la democracia, confundiéndola con la libertad de hacer lo que nos venga en gana… Ignoramos todo lo que ella implica. Por eso, requerimos de cambios profundos en la forma de pensar y sentir, para que el accionar de la gente, cambie también… Seguir dentro del mismo sistema provocará el mismo daño, pero aumentado y corregido. ¿Acaso no se han dado cuenta algunos que se trata de una democracia falsa y predeterminada, concebida precisamente para ser manipulada con dinero de aquí y de allá? No hay atajos en los procesos democráticos, se debe obligadamente concebir un proceso para formar la idea de la democracia en la población. Por eso, cualquier iniciativa que no pase por un largo, largo período pre-democrático y que siente las bases ideológicas para la democracia, ¡será vano y además criminal! ¡No lo olvidemos!
No se pasa a vivir en democracia porque así lo decidieron algunos ingenuos y bien pensantes; ¡seamos realistas! ¡Tenemos el desastre frente a nosotros! Es más, ¡Estamos dentro de él! Los que insisten en hacer chapuces y rellenos, son casi siempre aquellos que viven del fallido sistema, y de alguna manera obedecen a intereses particulares y egoístas.
¡Requerimos previamente construir una conciencia ciudadana que no hay! La vida democrática no se concibe poniendo un policía en cada esquina, y menos, uno junto a cada político, ¡imposible! Debe existir una consciencia ciudadana sólida.
Se nos olvidó que el desarrollo humano es lo más importante y el fin esencial de todo gobierno para alcanzar el verdadero desarrollo social. Por tanto, todo aquello que sea óbice o dificulte aquel desarrollo, debemos eliminarlo, pero con la ley en la mano; si no hay ley, debemos redactarla, y si existe alguna que lo impida, pues debemos eliminarla con determinación y convencimiento. Entendámoslo de una buena vez… ¡El dinero y la democracia, sólo son medios, no fines! ¡El hombre y la sociedad, son la razón y el fin de todo! ¡No más farsantes! ¡No más estafas electorales!
Para terminar, enviamos nuestro sincero pésame a la familia de Ángel Ariel Escalante (12) que por negarse a ser un criminal más, fue lanzado cobardemente desde lo alto del puente Belice, por bestias que el Estado sigue tolerando…







