Jesús Abalcázar López  
jesus.abalcazar@gmail.com

Como lo hemos dicho tenemos un gobierno sostenido por los ciento sesenta y “pico” de millones de quetzales anuales (por las famosas transferencias) que se invierten en una excesiva y engañosa publicidad, pues consideramos que la obra, cuando se hace a conciencia, cuando el pueblo se da cuenta que el Gobierno está trabajando, la verdad es que esa publicidad en vez de formar una conciencia favorable al Gobierno, se encarga de deformar aún más la “debilitada imagen” de los gobernantes, y, por lo mismo, sale sobrando, porque cuando lo que se hace salta a la vista, no se necesita de propaganda para enterarse. Hemos llegado a los mayores extremos del irrespeto por la vida del ser humano, olvidando que cada vez que se comete un crimen se comete también un pecado mortal en contra de la excelencia de la divina majestad de Dios. Pero, tenemos que comprender que todo esto pasa porque la gente sigue ignorante y se encuentra alejada del camino de Dios. Como consecuencia es el demonio, el enemigo, quien gobierna a los violentos y a los despiadados que ofenden al Creador, porque asesinan a sus semejantes de una manera sanguinaria y cruel, como si fueran fieras sedientas de odio, son aberrantes pues buscan venganza en contra de los inocentes, son seguidores de lo obscuro, de lo maloliente, puesto que llegan hasta el ofrecimiento de sacrificios de sangre humana a la bestia que los apasiona y envenena, declarándose como sus seguidos e indignos de Dios.

Está claro que lo que debemos hacer es fortalecer nuestra fe en Dios y mantenernos en oración para obtener la Gracia del Creador, en el sentido de lograr la destrucción del maleficio que nos agobia. Solo el poder único, indestructible y absoluto de la Santísima Trinidad de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo podrá acabar con la maldad que nos aqueja, pero para alcanzar esta gran meta de sobrevivencia y destrucción del enemigo, es necesario e imprescindible que cumplamos con los diez mandamientos de la ley de Dios y que lo busquemos, lo encontremos y sigamos a Jesús y a María con auténtico amor, para que el Señor de los Ejércitos obre para nuestra defensa, para nuestro triunfo y nos dé su protección material y espiritual. Recordemos que es bíblica la frase: “Si Dios está con ustedes, quién podrá en contra de ustedes”; como esto es una verdad, porque es algo religiosamente dogmático: “esto quiere decir que nadie podrá contra nosotros”. Que esto sea nuestro consuelo, pero si el gobierno que pretende gobernarnos, no gobierna adecuadamente, y no cumple con la sagrada misión de gobernar para el bien común de los habitantes de la nación, que es la materia prima que debe cuidar, proteger y beneficiar con su accionar honrado, eficiente y responsable… entonces tenemos como resultado “un país que cae al abismo, envuelto en una nebulosa de anarquía”.

Sin ir muy lejos, analicemos el caso del incumplimiento de la ley, puesto que estamos llegando a puras actuaciones de hecho y sin derecho, porque cuando creemos que nos están violando algún derecho, entonces, de plano y de hecho pensamos que por ese real o supuesto derecho que alegamos que nos violan, tenemos el derecho por sí y ante sí de violar indiscriminadamente los derechos de otros ciudadanos o pobladores. Si esos antisociales consideran que no existe autoridad alguna sobre ellos, ya que están protestando por su derecho a exigir sus derechos, pues que viva la anarquía antidemocrática, en vista que, si no tienen ley que deban respetar, porque ellos están en su derecho de que se les resuelva lo que piden, sin importarles si afectan a terceras personas, incluyendo los daños y perjuicios y hasta heridas graves, sin descartar la posibilidad de la muerte, como ya ha ocurrido en tantos bochinches por evitar la libre circulación de vehículos y personas, significa fracasar. ¿Pero dónde está la autoridad en estos lamentables incidentes? ¿Por qué no aparecen a restablecer el orden y la paz?

Entendemos que los políticos de turno en el gobierno, no quieren exponerse ni tener problemas que les provoquen dolores de cabeza, rechazo de los inconformes, desgaste (innecesario, según ellos), ni perder el chance de ser reelectos, entonces lo mejor es dejar pasar e incumplir con el mandato constitucional de brindar bienestar y seguridad a la población. ¡Esto tiene que terminar! ¡Protestemos contra la injusticia e inseguridad! ¡No claudiquemos ante la nefasta realidad a la que nos enfrentamos!

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