Todos los egresados, estudiantes y académicos, deben cerrar filas, dejando de lado ambiciones políticas, académicas y de intereses para rescatar la Tricentenaria Universidad de San Carlos de Guatemala, para evitar que el usurpador Walter Mazariegos, asuma el cargo el próximo mes de julio.
Esta columna no puede hablar de reelección para el cargo de elección a Rector de la Universidad de San Carlos, lo que hizo el señor Mazariegos es a toda luz un proceso ilegal, arbitrario, que rompe el esquema democrático, pero no solo él sino las personas, estudiantes y académicos que le hicieron el juego. Bien dicen que no hay pecador sin pecado, y no hay complicidad sin cómplices. Mazariegos necesitó de varios para poder ejercer un poder absoluto dentro del Consejo Superior Universitario, aún a sabiendas de que muchos ya habían pasado el periodo para los cuales habían sido electos. Por más que algunos docentes y universitarios luchan por recuperar la Usac de las manos de estos corruptos, por lo menos yo no veo que esa recuperación sea masiva por parte de los mismos estudiantes.
Mazariegos necesita de padrinos y de grupos corruptos por cuatro años más, empero vemos a un usurpador empoderado frente a lo arbitrario e ilegal, pero veamos ¿por qué?
Primero: Ostenta aún algunos cuerpos electorales dentro de algunas unidades académicas y parte de cuerpos electorales del estudiantado, volviendo la lucha por la Rectoría con matices políticos tal como se vio en la elección de electores en la Facultad de Derecho, quienes dicho sea de paso vociferan narrativas creadas en un ambiente político reacio y poco intelectual, es más una narrativa construida en redes sociales más que en campos de acción política, y quienes se ven a sí mismos como parte de una élite que los odia no solo por su lugar donde estudian, sino por sus apellidos, su posición social y económica viviendo pobres útiles de los conservadores y alfiles clientelares que buscan beneficios laborales y económicos.
Segundo: Posee los padrinos políticos, sociales y económicos para lograr sus instancias fraudulentas, es decir en pocas palabras le dan dinero para lograr sus fines, hacen narrativas y netcenters en redes para posicionar un mensaje y desvirtuar la realidad, cabe mencionar que como es natural el sector privado ve desde lejos lo que pasa en esa casa de estudios, pero olvida que son los que llenarán las vacantes de sus activos laborales, ese desdén y poca crítica empodera sin duda a un usurpador en el poder. También dejamos de lado que los pocos actores políticos no llenan el liderazgo que se necesita, puesto que ven ya a la Usac con poco o nada de electores en los próximos procesos electorales que les beneficien. No podemos dejar de lado la falta de pronunciamiento del presidente Bernardo Arévalo en esta crisis, su silencio otorga un empoderamiento de las fuerzas fácticas del pacto de corruptos.
Y por último la TERCERA: Cuenta con parte del apoyo de magistrados de la Corte de Constitucionalidad que es donde al final desembocan las acciones judiciales cuando los derechos de las personas se violan; con ello aunque no tenga la mayoría cuenta entre comillas con hacer legal o ilegal, y dar con ello la legitimidad del proceso de una elección sucia y corrupta.
Mazariegos vulnera la certeza jurídica con el argumento de la «autonomía universitaria”, los tribunales ordinarios y la nueva Corte de Constitucionalidad y sobre todo esta corte, deben de actuar con apego a la norma constitucional, evitando un segundo fraude; y sobre todo verificar el proceso electoral y la no inscripción de los electores de oposición.
Hace cuatro años Mazariegos siendo decano de la Facultad de Humanidades, para ser relecto rector de la tricentenaria, inclaudicable e insobornable Universidad de San Carlos de guatemaltecos, contó con la colaboración del expresidente Alejandro Giammattei, del «allegado» del ex mandatario, su pareja sentimental Miguel «Miguelito» Martínez, que ordenó a las fuerzas de seguridad; apostarse en los accesos donde se celebraría la votación, violentando el derecho de votar de los opositores de Mazariegos que ha sobornado por segunda ver a sus «simpatizantes» que han sido coaccionados para inclinar su balanza para que por cuatro años más, el impostor siga dirigiendo los destinos de la máxima casa de estudios.
El proceso de reelección de Mazariegos: es un burdo fraude político, que se resaltó en un hotel de Antigua Guatemala, que fue secreto, no se permitió el acceso de los opositores, que apoyaban por segunda vez al decano de Veterinaria Rodolfo Chang, que obtuvo 80 votos. La comunidad Internacional, ha emitido sendos pronunciamientos, donde claramente hace ver «las acciones espurias y políticas de Mazariegos y sus compinches, para aferrarse a la máxima casa de estudios, tiene prohibición para seguir en esa jugosa plaza, no cuenta con finiquito como dice la ley.
El artículo 82 de la Carta Magna dice «la Universidad de San Carlos de Guatemala, es una Institución autónoma con personalidad jurídica de una entidad pública. Pero se ha parcializado en los últimos años, que políticos y narcos corruptos han extendido cheques en blanco para comprar a profesionales, estudiantes y catedráticos, para mantener en la dirección de la Usac. a Mazariegos, que tiene tácita prohibición por el mal manejo de fondos, según la Contraloría General de Cuentas, que lo denunció en el MP. que ilegalmente mantiene bajo reserva la denuncia y no acciona en los tribunales para deducirle las responsabilidades al cuestionado dirigente sancarlista.
En razón de todo ello, se demanda de los tribunales ordinarios y de la nueva Corte de Constitucionalidad de revertir la reelección de Mazariegos, abrir el nuevo proceso de elección para las nuevas autoridades del alma máter.
Es obligación de los egresados de esa casa de estudios, catedráticos y estudiantes, cerrar filas, unirse para reivindicar lo que en sus 330 años ha sido la máxima casa de estudios, tomar en consideración y recordar algunos nombres de prestigiosos profesionales que la han dirigido, entre ellos Carlos Martínez Durán, Rafaél Cuevas del Cid, Efraín Medina y el connotado abogado y constitucionalista de prestigio Edmundo Vásquez Martínez, quien dirigió la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad.
Las acciones de impugnación que han sido presentadas en los tribunales ordinarios y en el máximo tribunal constitucional, se denuncia las graves irregularidades en el proceso de reelección de Mazariegos y se tiene confianza que la nueva Corte de Constitucionalidad dé certeza y credibilidad y demuestre la confianza de los entes que los seleccionaron y los eligieron, despojarse de consignas políticas que ha sido un factor cuestionado por los guatemaltecos y los entes internacionales. que han alertado a las autoridades de lo denigrante que ha sido en los últimos fallos el sucio accionar del Ministerio Público y de varios organismos estatales.







