Sandra Xinico Batz

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Sandra Xinico Batz

La información es poder, por ello el ataque al periodismo independiente es político, porque tiene la completa intencionalidad de impedir que la sociedad acceda a información, que le permita tener herramientas para formarse un criterio u opinión basada en datos reales y principalmente que esto le impulse a tomar posición (acción) frente a la situación caótica del país.

El hostigamiento, el acoso, la criminalización son parte de las acciones que el Estado colonial impulsa en contra del periodismo independiente, para lo cual utiliza la institucionalidad con el objetivo de infundir miedo y con esto mantener bajo control a la población.

Son las 7 de la mañana de hoy 30 de julio y trabajadores de El Periódico continúan retenidos en las instalaciones de este medio que por más de 12 horas ha sido registrado aún cuando el fiscal servil, Rafael Curruchiche, ha declarado que la detención de José Rubén Zamora no estaba vinculada a su trabajo como periodista sino como empresario; una más de la sarta de mentiras que este gobierno descaradamente quiere hacer creer, aún cuando todo lo sucedido desde ayer con la captura arbitraria de Zamora demuestra que se trata de una persecución política, impulsada en su contra por el trabajo de investigación que este medio de comunicación genera y que incomoda grandemente al gobierno porque lo pone en evidencia.

Lamentablemente este es otro caso más de criminalización de los muchos que este gobierno ha promovido en contra de medios de comunicación y periodistas independientes, que demuestra que se trata de un ataque sistemático que se impulsa desde el Estado para protegerse y proteger a los criminales con quienes en contubernio empobrecen cada día más a este país.

La forma en que José Rubén Zamora ha sido capturado, tras el allanamiento de su casa y del medio que dirige, es simbólica ya que se quiere enviar con esto un mensaje de intimidación, de zozobra a otros periodistas y medios de comunicación a quienes el gobierno busca “castigar” para que dejen de realizar la labor de informar y comunicar desde la verdad y la ética.

Se busca imponer silencio a la fuerza; estamos frente a un Estado que recurre constantemente al uso de la institucionalidad y los recursos para perseguir a quienes considera sus “detractores”. Este es el tipo de democracia que aplica el Estado colonial, que solo sabe violentar, robar y criminalizar para imponerse.

Se trata de la dictadura de un modelo colonial-servil que raya en lo inaudito, al que no le importa nada más que seguir saqueando, que baila al son que le toquen, que ayer fue “pro-Rusia”, hoy es “pro-Ucrania” y siempre habrá un mañana que no nos dejará de sorprender porque para robar vaya que sí son creativos; ojalá nuestra desgracia pudiera tener fin solo así, sin embargo, este modelo no cambiará por si solo.

Ahora más que nunca nos corresponde usar nuestra voz, compartir la palabra, seguir rompiendo el círculo mediático en el que nos quieren tener encerradas y encerrados, contrarrestar el miedo rompiendo el silencio.

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