Sandra Xinico Batz

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Sandra Xinico Batz

Estos políticos-funcionarios no saben de vergüenza, su cinismo no tiene fin y cada día nos sorprenden con algo “nuevo”, aun cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo o que nada podía ser peor; sus prácticas rayan en lo absurdo y son manifiestamente contraproducentes para la población. Este Estado es un aparato controlado para coaccionar y ejercer impunidad, la impartición de justicia se concentra en las mismas manos que roban, que mienten, que protegen a los verdaderos criminales que son aquellos que provocan de forma intencionada el empobrecimiento del país; toda aquella persona que contravenga estos intereses es extirpada.

Los pocos funcionarios éticos son asediados, estamos en medio de una “cacería” que simbólica y explícitamente busca infundir miedo, para evitar que nos percatemos que el Estado colonial no tiene solución ni salvación y que no necesita una reforma sino un rompimiento total de su estructura, de lo contrario seguiremos viviendo el costo de un Estado parásito que para seguir robando es capaz de todo, aun cuando eso significa volcarse contra la vida y la integridad de “sus ciudadanos”.

Esta política retrógrada tiene ocupados todos los espacios del Estado para que no exista ente que se interponga ante sus mecanismos de saqueo, tampoco le importa la percepción que la población tenga de su actuar abiertamente corrompido y a todas luces comprometido con sectores espurios que públicamente se jactan del control que tienen sobre la institucionalidad y las leyes; estos criminales se pasean dentro del Estado como chuchos por su casa. ¿De qué otra forma explicamos el poder que se ha otorgado a instituciones como la Fundación contra el Terrorismo si no es bajo la óptica histórica crítica, que nos demuestra que el Estado sigue influenciado por el militarismo rancio genocida que además de robar solo sabe matar y torturar?

Recurrir al miedo es estratégico, porque no se alude a una fantasía sino a hechos que han causado a los pueblos mucho dolor y que han provenido de un Estado que se caracteriza por violar los derechos humanos, que ha cometido delitos de lesa humanidad que hasta la actualidad en su mayoría continúan impunes. El hostigamiento al juez Miguel Ángel Gálvez incrementó a partir de que envió a juicio a nueve militares que fungieron como inteligencia del Estado en la década de los 80 implicados en el caso “Diario Militar”; la aprobación a la solicitud de antejuicio en su contra fue anunciado por redes sociales antes de que la Corte Suprema de Justicia le diera trámite.

Los funcionarios de la universidad pública no son diferentes a lo acá descrito. A un mes de la elección fraudulenta de Walter Mazariegos, en medio de protestas, tomas, huelgas, represión y múltiples denuncias de inconformidad por el descarado robo de las elecciones, se sigue buscando consumar el fraude con una toma de posesión de facto que se piensa realizar este 1 de julio.

Se espera que aceptemos todo sin reclamar, que nos conformemos a la idea de que todo esto no va a cambiar; nos subestiman.

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