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Trump fracasó en su intento de realizar una reunión de los jefes de Estado de las Américas que autorizara los abusos del imperialismo gringo, bajo su versión de la “Doctrina Monroe”. En la práctica, prescindió de la OEA y decidió romper insolentemente el derecho nacional e internacional con sus diversas medidas contra América Latina y el Caribe –ataques armados, secuestro del mandatario de Venezuela y su esposa, bloqueos económicos, aranceles ilegales e inmorales, y la intromisión ilegal en los procesos electorales de Bolivia, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú– que superan con creces la falsa doctrina Monroe de Teddy Roosevelt.

Entre las medidas de Trump contra las poblaciones latinoamericanas y caribeñas están la persecución feroz en EE. UU. de personas latinas, sean o no inmigrantes indocumentados, y decretos ejecutivos para quitarles sus derechos. De hecho, se ha ampliado el odio de miembros de ICE-Gestapo contra residentes permanentes, ciudadanos y visitantes, cuando son de origen latino, con más de cincuenta personas muertas en cautiverio y diversos ciudadanos asesinados en las calles. Es la violencia ciega para sembrar terror en la población.

Pese a la infamia de estas políticas internas, la amenaza mayor contra el continente americano es la alianza de Trump con incondicionales jefes de Estado de extrema derecha y gobernantes débiles que se someten a sus caprichos, que Trump llama “escudo de las Américas”. No es la primera vez que Washington obliga a los países latinoamericanos y caribeños a formar parte de alianzas represivas. Contra Árbenz, EE. UU. utilizó a la OEA para condenar el “comunismo” en Guatemala y respaldar su intervención en 1954. Esa alianza anticomunista estableció después leyes contra el comunismo por toda la región.

La Revolución Cubana logró su “segunda independencia” en 1959, al derrocar al dictador Batista, títere de EE. UU., y se hizo ejemplo para los movimientos revolucionarios a lo largo y ancho del continente. Como respuesta, el Pentágono estableció la coordinación de los ejércitos de América para combatir al “comunismo”, un término elástico que comprendía no solamente a partidos comunistas y socialistas, sino que también a sectores nacionalistas y democráticos. Se impuso la “doctrina de la seguridad nacional”, violadora de los más elementales derechos humanos, y se instalaron los regímenes de “terrorismo de Estado”. Las “guerras sucias” se propagaron por todas partes, con políticas inhumanas que perpetraron crímenes de lesa humanidad, incluidos genocidio, desaparición forzada y tortura generalizada. Una de las iniciativas fue el “Plan Cóndor”, para la persecución extraterritorial de personas en oposición a los regímenes, el cual, contando con el apoyo de EE. UU, cometió asesinatos, desapariciones forzadas y extinciones más allá de las fronteras nacionales. Hoy, Trump ha formado su “escudo de las Américas”, para generar un actualizado “Plan Cóndor”, que les permita a los grupos criminales acabar con las personas que logren refugiarse en otros países. Ahondaremos el tema en próximos artículos.

Raul Molina Mejía

rmolina20@hotmail.com

Nació el 20/02/43. Decano de Ingeniería y Rector en funciones de USAC. Cofundador de la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca (RUOG) en 1982. Candidato a alcalde de la capital en 1999. Profesor universitario en Nueva York y la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Directivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG).

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