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Quedan pocos días de mayo y, en cuanto arranque junio, los medios de comunicación social serán absorbidos por los promotores, figuras significativas y, lamentablemente, las desgracias que traigan al balompié Trump, Infantino y grandes negociantes. Por ejemplo, los ya millonarios de Nueva York se ilusionan con una inundación de turistas y una lluvia de billetes. Se lee en el Diario de NY: “Nueva York prevé un impacto económico de USD3 mil millones por Mundial 2026 y 1.2 millones de turistas… El director ejecutivo del Comité Anfitrión… Alex Lasry, proyectó este jueves un impacto económico superior a los USD3 mil millones y la llegada de 1.2 millones de visitantes a la región durante el Mundial. ‘La mayoría de los fanáticos viene de cinco a siete días, y necesitamos y queremos que la gente esté activada y tenga cosas que hacer en los días que no hay partidos’”. Así, por un lado, estará el Circo, con los duelos en la cancha, y, por otro, las diversiones y los gastos en los sitios y calles de New York.

Mientras que trabajadores y autoridades de Nueva York hacen esfuerzos por mantener a las tropas ICE-Gestapo fuera del estadio, como en otras ciudades -trabajadores en el estadio de la Copa Mundial en Los Ángeles amenazan con irse a la huelga si se despliega ICE-, los espacios públicos que se facilitarán para los aficionados podrán ser invadidos por los agentes de inmigración, con serias consecuencias para las personas y el torneo.

Se han criticado los precios elevadísimos de los boletos para ver los partidos en los estadios, despertando la preocupación de los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey, que han citado a la FIFA por aumento irregular de boletos para el Mundial. La investigación cuenta con apoyo del Departamento de Protección al Consumidor y a los Trabajadores de NYC.

Anteriormente no se consideró el impacto ambiental de la Copa Mundial; pero hoy ha aparecido un artículo que afirma: “Expertos prevén que el Mundial 2026 será el evento con mayor huella de carbono de la historia… el torneo podría llegar a generar más de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2)”. Esta alarmante cifra se debe principalmente al transporte aéreo. El informe detalla que las emisiones de efecto invernadero por vuelos aumentarán entre un 160% y un 325% en comparación con torneos anteriores. Además del impacto que el torneo causará al planeta, el clima jugará en contra de la competición.

A los problemas que ya se han planteado, como falta de visas para jugadores y directivos del fútbol -Woodensky Pierre, quien es futbolista residente en Haití, espera visa para unirse a su selección, que ya se prepara en Florida-; visas para aficionados, particularmente de países que se encuentran en listas negras de EE. UU.; y problemas políticos, como el intento de no desplegar la bandera de Irán entre los miembros de la FIFA, ahora se anuncian problemas con el clima. Informes recientes alertan de que varias ciudades sede como Miami, Dallas, Houston o Monterrey podrían registrar episodios de estrés térmico “potencialmente peligrosos” tanto para los futbolistas como para los aficionados. Mi recomendación: no ir al Mundial.

 

Raul Molina Mejía

rmolina20@hotmail.com

Nació el 20/02/43. Decano de Ingeniería y Rector en funciones de USAC. Cofundador de la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca (RUOG) en 1982. Candidato a alcalde de la capital en 1999. Profesor universitario en Nueva York y la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Directivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG).

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