0:00
0:00

He exhortado al boicot al Mundial de Fútbol de 2026, a disputarse en Canadá, Estados Unidos y México, con argumentos de tipo ético, moral y económico. Hoy señaló que, en las condiciones actuales, corresponde lograr la suspensión de ese torneo, en tanto Trump resulta desplazado por la ciudadanía estadounidense. Realizar el torneo bajo un personaje desquiciado es un riesgo enorme, que puede terminar en una catástrofe, aparte de que los derechos de una gran cantidad de personas estarán en peligro de ser violados.

Trump convirtió este Mundial en una vergüenza al realizar un torneo, que ha de ser de amistad y solidaridad, bajo condiciones de odio: odio a ciertos países y culturas; odio a inmigrantes y a personas de países no blancos; odio a las normas que han regulado las relaciones internacionales; y odio hacia personas definidas por Trump como “enemigas”, por tener religiones distintas o sistemas de gobierno propios, que a él le disgustan. Haber aceptado ese marco de odio constituye la traición a los principios de los juegos, lo cual le resta autoridad moral a la FIFA. No ha hecho nada por defender el espíritu de confraternidad del deporte más popular del planeta.

Hay gran responsabilidad de la FIFA en esta vergüenza, al no poder garantizar las condiciones indispensables para hacer del torneo una fiesta. No ha hecho gestión alguna por obtener una tregua en las acciones abusivas y criminales de ICE-Gestapo, a pesar de haberse humillado al conferir un premio de la paz a Trump, en pleno genocidio de Netanyahu y Trump – como facilitador de las armas mortíferas empleadas por Israel contra el pueblo palestino en Gaza. 

Se ha advertido que se negarán visas a delegados oficiales de diversos países, a algunos jugadores que han criticado el “supremacismo” y, particularmente a aficionados de muchos países. Ciudadanos de varios de ellos están vedados de entrar a Estados Unidos y personas de muchos otros países sufren un escrutinio minucioso de antecedentes, antes de otorgarles visa. De hecho, Trump ha sugerido, con la prepotencia que le caracteriza, que Irán, que ganó su derecho a estar en el Mundial en las canchas de juego, sea sustituido por Italia, que no pudo clasificar.

La FIFA también es responsable de no evitar que sean elevadísimos los costos de entrada a los partidos, lugares de alojamiento y boletos aéreos. Es el Mundial más caro de la historia, que ha hecho que decenas de miles de personas hayan cancelado ya sus planes de asistir. Los dirigentes del balompié mundial se hacen ilusiones de obtener grandes ganancias; en el pasado se han denunciado actos de gran corrupción, por lo que se anuncia, a corto plazo, un verdadero terremoto dentro de la FIFA.

Muchas personas en pro del boicot al Mundial hemos presentado muchos argumentos, los cuales son aplicables ahora a la suspensión del evento. Es evidente que Trump y Rubio harán promesas de última hora de que sus hordas antiinmigrantes no operarán en los estadios de las once ciudades estadounidenses sedes de partidos. Es una mentira, como es usual en ambos funcionarios, ya que estos once sitios servirán de trampas para llenar sus cuotas de deportados.

Raul Molina Mejía

rmolina20@hotmail.com

Nació el 20/02/43. Decano de Ingeniería y Rector en funciones de USAC. Cofundador de la Representación Unitaria de la Oposición Guatemalteca (RUOG) en 1982. Candidato a alcalde de la capital en 1999. Profesor universitario en Nueva York y la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Directivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG).

post author
Artículo anterior¿Paz o guerra?
Artículo siguienteCapturan a hombre con armas y más de 50 mil dólares ocultos en una bomba de fumigar