La designación del nuevo fiscal general ha revelado la inmundicia del sistema judicial y la inoperancia de las comisiones de postulación politizadas y hasta secuestradas por las mafias criminales y corruptas. Las acciones mafiosas para tratar de meter a Consuelo Porras en la lista de seis personas a ser entregada al presidente Arévalo han incluido la manipulación por Claudia Paredes para que la CC obligue a su inclusión; el doble rasero para medir las capacidades de las y los postulantes con un sistema de punteo que ignora tachas, encubrimiento de criminales, pésimo desempeño y no cumplir el requisito esencial de un plan de trabajo -la Porras ofrece más de lo mismo, lo que es intolerable para la población, cansada de la “guerra judicial” contra personas honestas-; el intento vía amparo de dejar fuera de la lista a jueces; y las amenazas de “Fundaterror” ya denunciadas a la prensa. La Comisión de Postulación debe presentar una lista con los seis mejores candidatos, en la cual no cabe persona tan corrupta y abusadora como la Porras. Incluirla, luego de su funesta historia, que obliga al presidente Arévalo a rechazarla, eliminaría cualquier prestigio que pudiesen tener las y los integrantes de la Comisión.
La CC no debe avalar a Porras, aunque magistrados con tacha pueden favorecerla, por “tener la cola machucada”. Corresponde al presidente Arévalo escoger al mejor fiscal general posible a su criterio, decisión que no estará determinada más que por la ética. Bajo la grotesca gestión de la actual fiscal general, el trabajo del MP se centró, de manera criminal, en llevar adelante la “guerra judicial” contra personas honestas, criminalizándolas y persiguiéndolas, llevando a muchas de ellas a prisión y forzando a otras al exilio. Se sembró el terror en la población y se permitieron abusos, delitos y violaciones de los derechos humanos por los allegados a la Porras.
Todo eso ha de desaparecer, en el período más corto posible, en cuanto el nuevo fiscal general, persona capaz, proba y valiente, retire las falsas acusaciones y deje en libertad a la gente honesta injustamente detenida, permita que las personas en el exilio regresen a su vida honorable en Guatemala y prosigan sus actividades, y el MP se convierta en un instrumento confiable para ejercer la fiscalía del Estado con honestidad y apego a la justicia. Eso será poner fin para siempre a la “guerra judicial” del MP, que actúa como policía secreta del “Estado paralelo” formado por las mafias. Cualquier intento de mantener el MP en manos criminales y deshonestas debe ser enfrentado con la potencia que le da la Constitución al Poder Ejecutivo, incluido el encarcelamiento de las y los responsables. En 2024, Arévalo decidió posponer por más de dos años la indispensable remoción de Porras; pero es inaceptable que el MP siga siendo enemigo de la población honesta, como ha sido durante los ocho años de su dictadura mafiosa. Instamos a la ciudadanía a estar lista para demostrar su apoyo a Arévalo; pero, de ser necesario, también para tomar todas las medidas políticas necesarias para salir de la escoria incrustada en el MP.







