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La memoria es efímera, parcial y polarizante, vive de la nostalgia porque tiende a reducir los recuerdos dolorosos para hacer brillar aquellos que nos forman, que son parte de nuestra esencia. El motor principal de la memoria nostálgica acentúa aquellos recuerdos agradables y difumina los dolorosos como una táctica evolutiva necesaria para una supervivencia en salud mental. De forma positiva, la memoria nos mantiene en el presente aprendiendo del pasado para mejorar nuestro futuro, sin embargo, este no es un sistema confiable, llega a ser manipulable o perjudicial si otras personas se aprovechan de su calidad efímera y parcial. 

En 1974 se desarrolló el experimento de Loftus y Palmer, desarrollado por Elizabeth Loftus y John C. Palmer, el cual consistía en interrogar una serie de testigos oculares de un accidente vehicular realizando dos estudios complementarios, el primero constituía en preguntarle a los participantes: ¿A qué velocidad iban los coches cuando se (verbo)? Siendo el “verbo” reemplazado entre los candidatos por “contactaron”, “golpearon”, “chocaron” o “estrellaron” registrando la velocidad estimada proporcionada por los participantes. El segundo estudio consistía en observar un accidente para posteriormente enfrentar una serie de preguntas, sobre las cuales se preguntaba si observaron cristales rotos, aun si en el video no había ningún cristal roto. 

Los resultados mostraron que la velocidad estimada en la primera pregunta tendía a ser más alta al usar verbos como “estrellar” a comparación de términos neutrales, en el segundo estudio cuando se usaban verbos agresivos o con mayor fuerza el grupo tiende a afirmar la existencia de cristales rotos, la interpretación del estudio genera evidencia sobre la memoria como un proceso reconstructivo, demostrando que se puede manipular un recuerdo agregando información posterior para formar recuerdos aun si estos no existieron, siendo un ejemplo del funcionamiento de la desinformación de masas.

La documentación de la información posee un valor intrínseco por el propio hecho de plasmar un pensamiento o idea, ya que preserva la memoria y mantiene un registro de la misma, el debate surge al momento de validar la veracidad de la información plasmada ya que no existe una manera exacta de medir la veracidad sobre información de ciencias inexactas, lo que hace que peligre el pensamiento y la toma de decisiones, sobre todo en el ejercicio del sufragio y el apoyo de ciertos movimientos.

La manipulación de información y peligros sobre la memoria volátil no es algo nuevo, muchos años antes del experimento de Loftus y Palmer, Eric Arthur Blair conocido por su seudónimo George Orwell ya nos lo advertía en su distopía magistral titulada “1984”, escrita en el año 1949, obra en la que describe y presenta un sistema técnicamente perfecto en el control de masas y del pensamiento, utilizando herramientas como la neolengua sobre la cual se reduce el lenguaje a medida que pasan los años con el fin de eliminar palabras que supongan un pensamiento rebelde. El protagonista Winston labora en el departamento de registros del Ministerio de la Verdad, eliminando cualquier registro que genere contradicción con el régimen del Gran Hermano, ya que sin registros la población duda de su propia memoria y acepta la información proveniente de una autoridad.

Las distopías clásicas de 1984 de Orwell, Fahrenheit 451 de Bradbury o Un mundo feliz de Huxley han cobrado especial relevancia desde la pandemia del 2020, siendo este contenido ficticio genera ciertas preocupaciones en las similitudes que tiende a presentar la realidad frente a la ficción planteada. 

The Washington Post realizó una investigación publicada en enero 27 de 2026 en la que se investigó que a principios de 2024 Anthropic comenzó el denominado “Project Panama”, sobre el cual se buscaba material de calidad en formato físico para el entrenamiento de su inteligencia artificial Claude, método en el que la inteligencia artificial aprendiera un correcto uso del lenguaje mediante el escaneo y posterior destrucción de millones de libros bajo la categoría de no ficción, reciclando los restos de libros escaneados para su uso privado, la preocupación se centra en el monopolio de la información contenida en los libros, ya que no fueron comercializados, sino usados únicamente en el uso interno del entrenamiento de su inteligencia artificial.

Esto representó similitudes al cuerpo de bomberos presentado por Bradbury en Fahrenheit 451, encargado de apoyar la anestesia de la sociedad al incinerar cualquier copia física de libros encontrados según la decisión de grupos dominantes. 

El tráfico en las redes sociales ha tenido un cambio drástico y preocupante en los últimos 5 años, Amazon Web Services generó un estudio citado por portales como Forbes y Popular Mechanics, sobre el cual se estima que en 2021 la cifra de bots (inteligencias artificiales y robots) en el tráfico de internet representaba un 42.3%, para 2023 ascendió a 49.6%, siendo que en 2024 superó el 51% y se encuentra en constante expansión, estimando que el 57% del contenido en línea se encuentra generado o producido por inteligencia artificial. 

Esto genera preocupaciones sobre la calidad de la información brindada y de apoyar la teoría del internet muerto, generada en foros en 2021 donde se planteó la preocupación de información controlada y monopolizada por empresas y corporaciones, manejándola según la conveniencia de estas. Aunado a esto, la anestesia provocada por redes sociales como TikTok, donde se promueve el consumo de información resumida y concisa sin importar su calidad termina por generar un modelo de adicción sobre información de dudosa procedencia que termina por ser lo suficientemente satisfactoria como para evitar buscar la fuente original.

Un caso similar a la anestesia presentada en Un mundo feliz de Huxley, donde la población prefiere no preocuparse de las directrices ordenadas por sus dirigentes o empresas que dominan el sistema, ya que vivir en una realidad con sufrimientos es insostenible cuando se vive en anestesia.

Esta serie de acontecimientos genera evidencia del peligro que representa la manipulación de información y la necesidad urgente de preservar la memoria documentándola de la forma más exacta posible, la ficción nos presenta panoramas desoladores y extremos, pero que en esencia constituyen una advertencia de lo que puede pasar en escenarios donde se nos arrebata la libertad de decisión y pensamiento informado. 

Si bien no existe una manera precisa y exacta de documentar y preservar información de aquellas ciencias no exactas, como sociedad es nuestro deber para esta y futuras generaciones el esforzarnos en filtrar el contenido e información que tenemos al alcance con el fin de informar de manera correcta a la población para un uso adecuado de aquellos derechos que dirigen el curso de la sociedad.

Jóvenes por la Transparencia

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