Jesús Alvizurez

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Jesús Alvizures
chus@tribunadelaverdad.com

El Ejército de Guatemala es la Institución destinada a mantener la independencia, la soberanía y el honor de Guatemala, la integridad del territorio, la paz y la seguridad interior y exterior. Este mandato en parte ha sido ignorado en estos últimos tiempos, el ejército en la actualidad se quiere utilizar para reprimir por la fuerza y bajo la amenaza de las armas a manifestantes inconformes por el sistema de gobierno implantado que pretende eliminar los derechos de una sociedad en todos los órdenes donde se busca la cooptación de espacios económicos y políticos que darán una sociedad de pobreza diezmada en sus derechos.

El convenio de que se habla firmado por el TSE-Ejército está fuera de la ley, pues se entiende que este es para resguardar la soberanía nacional y no para andarse enredando en política eleccionaria prestándose a ser garante de un evento sin credibilidad como los anteriores, dicen la misión será trasladar información en plataforma informática, violando así el artículo 7 del legislativo: los integrantes del ejército son apolíticos obedientes y no deliberantes artículo 144 de la Constitución de la República de Guatemala.

Diversas organizaciones de la sociedad civil se han activado en defensa de la democracia, acompañando a los ciudadanos en el ejercicio de sus derechos, pero estos no se oyen porque están dentro el radar de los que no ven ni oyen el clamor del pueblo que necesita reformar parte de sus leyes y no dejar espacios para que entre la corrupción política y económica, dos tendencias que desestabilizan el funcionamiento del estado, esté en manos irresponsables de los que gobiernan y son artistas de la maroma, trapecistas que se columpian para el lado que les conviene. El ser comandante general del ejército; es un título que le otorga la constitución a un presidente civil; por su categoría y no por sus conocimientos en la rama militar ya que en el ejercicio de la función adolece de muchos elementos los cuales desconoce y no se documenta para hacer meritorio su trabajo y su designación.

Los militares de la era pasada están registrados en la historia como grandes patriotas y raros fueron los que se salieron del huacal de los cuarteles para dañar al pueblo, hubo respeto en los diferentes órdenes de desarrollo económico, social y cultural. Naturalmente se han dado desvíos como sucedió en 1951- 1954 donde la fuerza armada no actuó en defensa de su comandante y la soberanía del país, creyendo el cuento del comunismo proliferado por el gobierno estadounidense de la época.

Votaron un gobierno democrático que buscaba el progreso de la nación y la recuperación de bienes, en especial tierras ociosas entre ellas las de la frutera, las cuales fueron expropiadas y pagadas con bonos del tesoro para darlas a los campesinos en una reactivación económica del país. Aquellos tiempos pasaron y dejaron una secuela de pobreza la cual no se ha logrado superar, los políticos de la era presente buscan enriquecerse a costa del hambre y desnutrición de sus gobernados y así como se pinta el panorama los corruptos del gobierno pasado quieren volver para seguir trasegando capitales a cuentas personales dentro y fuera del país. El pueblo ya no debe caer en reelegir más de lo mismo. En la actualidad la ley está en manos gobiernistas, hay persecución y despenalización de viejos activistas que han actuado desconociendo los Derechos Humanos y esquilmado el erario nacional.

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