Uso “alianza criminal” en el sentido de José Alfredo Calderón: la mutación del pacto de corruptos –que albergaba sobre todo a operadores políticos– hacia la amalgama de esos operadores con el narco y con el G-8 y sus monopolios, los mismos que pesan en el CACIF, sus cámaras y los grupos satélite que él nombra. Esa coalición está detrás de la captura del Estado y de la captura de la Universidad de San Carlos. La alianza Usac-MP, es, entonces, parte de la Alianza Criminal según Calderón.
En ese sentido, el allanamiento del viernes puede ser un golpe a esa Alianza. Aún no lo sabemos. Todavía no sabemos hacia dónde conducen –o conducirán– estas diligencias. Lo cierto es que la maquinaria politiquera del usurpador Walter Mazariegos ya empezó con lo suyo: comunicados falsos, noticias falsas, documentos falsos, para reducir el impacto de que el Estado, por una vez, no llegó al campus a fichar la protesta sino a buscar el rastro de quienes fueron borrados del sistema.
Lo primero que dirán los usurpadores es que se viola la autonomía universitaria. Eso es falso. La autonomía no es escudo para delinquir. No es extraterritorialidad. Es autonomía académica y de autogobierno, no soberanía ni inmunidad. La Corte de Constitucionalidad ha dicho que debe ejercerse apegada a la Constitución. Las entidades autónomas actúan por delegación del Estado (artículo 134). El campus es edificio público: se allana con orden de juez competente.
Se lo digo con dos hechos. Como director del CUNOC, en 2003, pedí la intervención del Juez competente ante un atraco ilegal en Quetzaltenango. Había que rescatar profesores cautivos de encapuchados. Hubo procedimiento. Hubo acusación. Como director del Instituto Tecnológico Universitario Guatemala Sur, en 2017, llamé al Juez de Paz de Palín, Escuintla para que rescatara a profesores y administrativos secuestrados por encapuchados dentro del campus. En ambos casos hubo orden judicial para ingresar al campus. En ambos el sistema de justicia impuso la ley dentro de la universidad. Por eso, y por mucho más, el allanamiento en la San Carlos no es ilegal.
Bajo Consuelo Porras esa alianza no era metáfora. El MP no investigó el fraude del 24 de marzo de 2022 ni el gemelo del 8 de abril de 2026. No lo investigó porque ya estaba armada la alianza entre el MP de entonces y la Usac del usurpador. Fue parte del ataque generalizado a las instituciones democráticas en la época post-CICIG: recuperar el poder y asegurarse de que nunca vuelva a ocurrir lo que ocurrió con la Comisión.
La estrategia fue burda y efectiva. En la Usac todo fue persecución. Se persiguió la protesta y a quienes protestaban. Asustaron a docentes y estudiantes con casos falsos. Muchos siguen con procesos abiertos. La advertencia fue clara: quien se meta a defender la democracia en la San Carlos será encarcelado, no digamos procesado. De eso hay que recuperarse. Sin esa recuperación no habrá universidad del pueblo ni país habitable.
Hoy hay otro fiscal general. Gabriel García Luna autoriza diligencias por el caso de los estudiantes eliminados del Registro, quienes se han defendido con los pocos medios legales que quedan en un país de justicia cooptada. El MP ha respondido. Eso no canoniza al MP. Un pueblo que solo espera la traición termina ayudando a que la traición se cumpla, escribí en mi columna del pasado sábado. Un pueblo que exige restitución, responsables y nexo con el fraude convierte este allanamiento en el inicio de su liberación.
Calderón advierte algo que aquí pesa: si solo hubiera un pacto de operadores, el llamado Pacto de Corruptos, el poder no sería estructural y no habría sobrevivido al recambio de nombres. Por eso es iluso creer que se va Porras y cambia solo el MP, o que un allanamiento, por sí, desmonta la captura de la Usac. El golpe, si lo hay, se mide en actos: restitución de cada expediente, con bitácora de quién, cuándo, desde qué perfil y con qué orden; investigación del patrón, no del pretexto técnico; nexo con los dos fraudes rectorales; que los antimotines sirvan a la prueba y no al miedo.
La alianza criminal entre Usac y MP, ¿quedó en el pasado? No, aun no. El viernes se abrió una rendija. Una rendija no es la puerta. La esperanza que no se organiza se evapora. La que se organiza se vuelve recuperación. Organicémonos. No esperemos más. Hagámoslo ahora, porque si no es ahora, no será nunca.







