Ayer se celebró con bombos y platillos el Día de la Madre, pero… ¿Qué ha cambiado para las madres guatemaltecas durante los últimos cuarenta años y para qué felicitarlas? Antes, el hecho de ser madre estaba ligado al matrimonio, su limitado acceso a la educación y dificultades para ingresar al campo laboral marcaron sus destinos.
Es de reconocer que ciertas situaciones negativas prevalecen hasta hoy, el supuesto desarrollo económico, social, educativo y hasta en el mercado laboral del país no permite aún los cambios fundamentales para que las mujeres en general tengan un mejor acceso a la plenitud de sus derechos.
Las profundas desigualdades en el contexto en que aún vive la mayor parte de la población de madres de familia en Guatemala han frenado su evolución personal, sobre todo en el sector campesino, donde prevalece de forma muy marcada el arraigado machismo y el sometimiento a las costumbres ancestrales, donde el hombre pareciera ser el eje del mundo.
La sociedad guatemalteca necesita cambios estructurales en su forma de pensar. Ojalá que pronto las mujeres guatemaltecas, madres, casadas, unidas, solteras, viudas, divorciadas, dejadas o acompañadas puedan disfrutar de sus derechos plenamente.
Leer es una acción maravillosa del ser humano, que nos permite transportarnos a lugares imaginarios, recrear actos que fueron realizados hace muchísimos años; leer es darles significado a las letras y, por si fuera poco, nos permite aparte de adquirir conocimientos, saber el por qué, cuándo, dónde y cómo de los actos del hombre y los hechos de la naturaleza.
Las dos últimas semanas fueron pródigas en el sentido de haber gozado de la presentación de dos libros de los autores Ricardo Falla y Olmedo España; ambos nos proporcionaron la oportunidad de conocer más acerca de sus obras literarias, abordando temas de la realidad nacional y sobre aspectos desconocidos acerca del período de la guerra y la esperanza de educar a la población para un mejor vivir en el futuro.
En el caso del Libro “Al atardecer de la vida” del sacerdote jesuita Ricardo Falla, nos muestra varios de los pasajes más horrendos del proceso de huir para vivir y su respectivo análisis sobre las penas de las personas que tuvieron que vivir en las montañas para evadir el embate indiscriminado del ejército.
La guerra no la ganó ninguno de los bandos que participaron en ella, ni sus ideólogos ni sus patrocinadores; pero, los miles de víctimas dejaron su testimonio para lograr una patria mejor a pesar del sufrimiento colectivo del exilio, persecución, amenazas y la muerte misma. Loor a todos aquellos que de una u otra forma ofrecieron su vida en búsqueda de la libertad.
En el caso de la presentación del libro de Olmedo España denominado Amistad y ciudadanía, nos da a entender el concepto de ciudadanía con todas sus interpretaciones en los ámbitos social, económico, político, cultural y educativo; indicando que la participación ciudadana es imprescindible en el desarrollo de la vida diaria, aportando nuestro esfuerzo y conocimiento para lograr una vida digna.
De forma total, el libro nos insta a observar conductas correctas que eviten el mal endémico de la corrupción en el desarrollo de las actividades gubernamentales y privadas que nos permitan los cambios estructurales que cicatricen las profundas desigualdades sociales con las que vivimos.
Los dos temas abordados hoy, son de suyo importantísimos en nuestra vida cotidiana; el conocer parte de nuestra historia y la ilusión de una vida sustentada en los valores más preciados de nuestra sociedad.







