Por motivos de mi trabajo, me toca viajar al extranjero con bastante frecuencia desde hace varios años, lo que me ha dado la oportunidad de presenciar de primera mano la forma en la que la atención al pasajero en el Aeropuerto Internacional La Aurora se deterioró considerablemente en las administraciones del mal recordado comediante Morales y del dizque médico Giammattei. El común denominador fue el director de Aeronáutica Civil, nombrado por Morales y confirmado por Giammattei.
El aeropuerto tuvo una importante remodelación en el año 2005, en la cual se amplió la cantidad de puertas de embarque y desembarque, así como la instalación de aire acondicionado y fajas para equipaje, entre otras cosas.
El tema es que, durante los gobiernos siguientes, no hubo ningún intento por parte de ni uno solo de los gobernantes: Colom, Pérez Molina, Morales y Giammattei, de invertir en mantenimiento básico, menos en más infraestructura, con lo que comenzó un deterioro cada vez más acelerado de todo lo relacionado al aeropuerto. Uno pasaba más de una hora, a veces dos, haciendo fila en el área de seguridad y migración, el aeropuerto no tenía iluminación en las áreas de espera, eran más bien lúgubres, y las gradas eléctricas no funcionaban. Se llegó al colmo de tener que suspender totalmente las operaciones por un corte de electricidad en la zona donde se encuentra ubicado el aeropuerto y las plantas eléctricas del mismo no funcionaban por falta de mantenimiento.
Las cínicas y lamentables excusas de la Dirección de Aeronáutica Civil no se hicieron esperar, aquí un extracto de su comunicado: “…lamentamos los inconvenientes causados por el corte de energía eléctrica suscitado la tarde de este miércoles en AILA. Este hecho se produjo por fallas a nivel externo y fuera del alcance de la Dirección General de Aeronáutica Civil”. Es decir, de acuerdo con el director de la época y de su equipo, era válido que el aeropuerto no tuviera plantas eléctricas de emergencia en caso de cortes del fluido eléctrico por ser “fallas a nivel externo”. ¡Qué cretinos!
He sido sumamente crítico del gobierno presidido por Bernardo Arévalo, así como lo fui de los dos gobiernos anteriores. Sin embargo, tengo que reconocer que, aunque el aeropuerto aún dista mucho de ser de primer nivel, su funcionamiento y atención al pasajero han mostrado una mejoría significativa desde que Arévalo tomó posesión y destituyó al director nombrado por el comediante y confirmado por el “médico”.
Hoy, el aeropuerto está totalmente iluminado, no se pasan horas haciendo fila en seguridad y migración, ya funcionan las gradas eléctricas. Eso ya es un avance, no significativo, pero sí en la dirección correcta para rescatar el Aeropuerto Internacional La Aurora, la principal puerta de ingreso a nuestro país.







