Danilo Santos

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Politólogo a contrapelo, aprendiz de las letras, la ternura y lo imposible. Chimalteco de nacimiento, barrioporteño de crianza. Desde hace veintiocho años se dedica a las causas indígenas, campesinas, populares y de defensa de los derechos humanos. Firme creyente de que otra Guatemala es posible.

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Danilo Santos

“Zopilote en camuflaje / se conoce a media cuadra / no por el color del traje / sino por el golpe de ala…” (El zopilote biónico, Luis Alfredo Arango, 1979).  Pasa con personajes de la actual administración gubernamental, especialmente con los alcaldes, que fuera de todo contexto, premian a Giammattei con la Orden Manuel Colom Argueta.  Es obvio que su objetivo es ofender la memoria de un opositor, de un luchador que enfrentó con sus ideas a los esbirros de turno en el gobierno guatemalteco, hasta que en 1979 fue asesinado.  Su pestilente acto alcaldes, digno de zopilotes, ofende. Sepan que el olor a podrido de sus ocurrencias, los delata.

“¡Qué negra es tu condición! / Para que nada se pierda / a vos te toca la mierda / y –como compensación- / el muy dudoso consuelo / de trajinar por el cielo. (Op. Cit.). El papel de salvador de héroe de la patria no le queda Presidente, su rol más bien es el de esbirro recargado, aceptar con beneplácito la Orden Manuel Colom Argueta, da cuenta de su bajeza. Vuele todo lo que pueda en ese cielo ficticio del poder, sabemos de sobra que ese consuelo es menor, respecto a lo que realmente le toca… Usted señor, es “Un zopilote alienado / que renegó de su pueblo, / quiso pasarla de gringo (o italiano) / con el cogote encalado. / ¿De qué te sirve el repello –le dijo un sanate al vuelo- / si aunque te pintes de blanco / seguís comiendo… de aquello? (Op. Cit.).

No importa cuánto intente disimular ciudadano Presidente, el oficio que ha elegido traiciona ese “Dios los bendiga”, y traiciona más el “Dios bendiga a Guatemala”. Su condición de verdugo, de sicario de las ideas y el progreso, dispuesto a nutrirse de los intestinos del pueblo: es tan oscura, que sus baños de redentor sacrificado no le quedan.   “Igualitas a las olas / que se empujan en el mar / las palabras no andan solas. / Uno las puede soltar / pero cuando van volando / ¡no las puede regresar!” (Oral Siguán, Luis Alfredo Arango). Y usted, cada vez que habla, desata una marea de odio, un alfaque de intolerancia, que claramente tiene como meta revolcar violentamente a quien se atreva a pensar, no digamos a quien piense diferente.  Establecer el pensamiento único como el parámetro de la unidad y el marco de acción del “buen guatemalteco” y toda la institucionalidad del Estado, es totalitarismo puro y duro. Nada tiene que ver con la democracia que tanto dice defender.

Por favor no se me vaya a ofender con lo de zopilote, porque usted mismo fue el que se identificó como tal al mencionar la dichosa lista.  Así que gracias por la sinceridad.  Que sirva su auto identificación, para que la gente sepa quién es realmente. Por otro lado, deje en paz a los chairos, que tiene más mérito ser partidario de los movimientos sociales ecologistas y de antiglobalización, que simplemente ser un zopilote…

Por último, tenga cuidado con sus amenazas, porque: “De zope a gavilán / De gavilán a Pavón. (Op. Cit.)

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