Andrea Ixchiú es una activista indígena originaria de Totonicapàn. Foto La Hora: Skylight Pictures

Por Margarita Girón
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Originaria de Totonicapán, Andrea Ixchíu, de 29 años es activista maya, gestora cultural y autoridad comunitaria, tiene estudios universitarios en Biología, Ciencias Jurídicas y Cinematografía. Ha colaborado en Proyecto Panal, Festivales Solidarios, Paraíso Desigual y proyectos que impulsan el cine feminista.

Andrea es una guatemalteca que sueña con una Guatemala en la que no exista la desigualdad, el racismo y que las condiciones de vida sean mejores para todos. “Me gustaría un país en el que las instituciones funcionaran para las personas y no para la corrupción, son cosas que uno cree que son imposibles, pero se puede incidir para que los cambios lleguen”.

Desde muy joven formó parte de colectivos culturales relacionados con la literatura y los derechos humanos. También fue parte de programas televisivos y radiales en Totonicapán que le permitieron tener acceso a diversos tipos de información que transmitía a través de medios en su comunidad.

Ixchíu también ha tenido acercamientos con la música, poesía, defensa del ambiente, el feminismo y la generación de conciencia en los jóvenes, “nacer y crecer en Totonicapán también te marca, el estar guiada por la dinámica comunitaria, participar activamente también te hace fortalecer mucho la identidad con tu territorio”, dijo.

De acuerdo con Andrea, una de las experiencias que marcó un antes y un después en su vida fue la masacre de la cumbre de Alaska en 2012, “Yo había leído la historia de Guatemala y sabía sobre la violencia del Estado en contra de las comunidades pero no tenía idea cómo era tener una experiencia de ese tipo”, indicó.

A partir de esa experiencia, Ixchíu junto a su hermana y otros amigos empezó un camino formando colectivos para hacer festivales de cine y cultura alrededor de las demandas sobre violencia en las comunidades que defienden el territorio y actividades para decir lo que quieren para el país. “A raíz de todo esto es que en mi comunidad me reconocen como alguien que desde muy joven ha hecho incidencia, ha gestionado espacios y es como me nombran como autoridad comunitaria en Totonicapán”.

Para Ixchíu, uno de los retos más grandes de ser mujer en Guatemala es sobrevivir a la violencia, “ya ser mujer Guatemala es un reto, pero también lo es tener acceso a una vida digna, por el simple hecho de nacer mujer en países desiguales, pero también es importante crear redes de solidaridad para crear y promover la igualdad”.

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