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Por Redacción La Hora
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El cuerpo de la niña Jakelin Caal Maquín de 7 años, llegó esta tarde al país en un féretro color blanco, que la llevara de vuelta a Alta Verapaz a tan solo horas de la Nochebuena.

Según se conoció, ningún familiar pudo asistir a la llegada del cuerpo de la niña de 7 años, tampoco lo hizo su padre Nery Caal, quien aún permanece a la espera de resolver su situación migratoria en Estados Unidos.

Jakelin y su padre formaban parte de un grupo de 163 migrantes arrestados el 6 de diciembre cerca de un cruce fronterizo en Nuevo México, el caso sacudió al mundo, y ahora la familia deberá acostumbrarse a su ausencia.

De acuerdo con los reportes proporcionados por autoridades, luego de ser detenida, la niña presentó vómitos y dejó de respirar. Después falleció en un hospital de Texas tras casi tres días de afrontar quebrantos de salud.

MIGRARON POR NECESIDAD

La familia migró en busca de un mejor futuro, sin saber que la menor moriría en el trayecto.

Caal formó su hogar con Claudia Maquín, de 27, hace nueve años; procrearon cuatro hijos y juntos pensaron que podrían salir de la pobreza en que vivían.

El abuelo de la niña refirió recientemente, que previo a dejar el país, “la niña estaba sana”, y agregó que “estaba tan alegre que brincaba -de la emoción que viajaría a Estados Unidos- que decía yo me voy allá porque dicen que allá hay mejor vida y cuando sea más grande me quedo a trabajar”.

La tragedia generó la indignación de miles de personas, entre activistas, artistas y funcionarios estadounidenses que repudiaron las condiciones en las que ocurrió la muerte de la niña Jakelin Caal de 7 años.

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