POR VIRGINIA CONTRERAS
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En el presente proceso electoral atípico, el cual se ha visto envuelto en un contexto de rechazo a la corrupción, organizaciones a favor de la niñez han realizado distintos señalamientos contra los partidos políticos, donde indican que esta población no es tomada en cuenta dentro de las propuestas de gobierno, más bien es utilizada como botín político para generar adeptos en los mítines, resaltando que una vez electas las autoridades, jamás vuelven a ocuparse de los menores.

_Repo6_1bEs en este escenario que La Hora realizó una entrevista a Mariko Kagoshima, representante adjunta del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), con el propósito de conocer cuáles son las deficiencias que presenta el Estado guatemalteco en el tema de la niñez y adolescencia y cómo debería abordarlo el próximo gobierno.

De acuerdo a las estimaciones del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales -ICEFI-, los rubros vulnerables a la corrupción representan el 29% del presupuesto total, aproximadamente Q20, 800 millones del presupuesto público 2015, lo cual impactaría negativamente en el bienestar de las niñas, niños y adolescentes.

LH: ¿Cómo afecta la corrupción a este sector?

MK: A Unicef no le compete supervisar el tema de la corrupción, sino a otras entidades, pero consideramos que es importante el tema de la transparencia. En este sentido cabe destacar que Guatemala es uno de los pocos países que tiene datos públicos como, por ejemplo, el Presupuesto Nacional. Lamentablemente los mismos no son tan fáciles de procesar para toda la población para tener un estimado de lo que se está haciendo con los fondos.

Lo que por ahora estamos realizando en conjunto con el ICEFI, es un análisis sobre los gastos de educación, protección y nutrición, en donde hemos publicado algunos documentos para que la población entienda de una manera más fácil lo qué sucede y lo que debería de suceder para mejorar la situación de la niñez en el país.

LH: ¿Cómo se refleja en Guatemala la poca o nula inversión del Estado en la niñez y adolescencia?

MK: El Estado actualmente invierte el 3.4% de su Producto Interno Bruto (PIB) en los niños, niñas y adolescentes, un promedio de 71 centavos de dólar (Q5.7) diarios y con ello pretende cubrir las áreas de educación, salud, nutrición y protección social, lo cual no es suficiente. En tal sentido, se está buscando que los planes de gobierno de los partidos políticos reflejen más inversión hacia ellos.
Cabe resaltar que ha habido importantes avances desde que el país ratificó la Convención de los Derechos del Niño, puesto que en 1990 la tasa de mortalidad infantil era de 121 y a la fecha son 45 por cada mil niños.

Existen leyes y políticas públicas en el país que pueden ayudar, pero si no existe inversión para llevarlas a la práctica, éstas no servirán de nada.

LH: ¿Cuál sería la sugerencia que Unicef hace para que el Estado guatemalteco priorice el tema de niñez y juventud?

MK: Unicef hace la recomendación al Estado de que aumente la inversión hacia la niñez, con el objetivo de que los 125 municipios con los índices más altos de desnutrición, exclusión y pobreza, puedan salir de esa realidad.

_Repo6_1cLH: ¿Cuánto debería ser el porcentaje ideal del Presupuesto nacional dedicado a la niñez y juventud?

MK: La propuesta es aumentar gradualmente la inversión para el año 2021 en 8.2% del PIB, lo que en términos monetarios vendría siendo Q20 diarios, considerando que este incremento es el indispensable para proteger y asegurar la supervivencia y desarrollo de la población infantil más desfavorecida, vulnerable y excluida.

LH: En Guatemala, el 56.2% de la población está compuesta por menores de 19 años, ¿cómo evalúa una entidad internacional la atención que este sector recibe?

MK: El 20% del presupuesto nacional es invertido en la niñez, pero el 56% pertenece a este grupo, lo que se convierte en algo desproporcional, dado que debería ser al menos el 50% de la inversión.

LH: ¿Existen en Guatemala programas reales que coadyuven en minimizar la vulnerabilidad de la niñez?

MK: El Plan del Pacto Hambre Cero, de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesán), pretende mejorar la situación de desnutrición crónica en 166 municipios más desfavorecidos. También existe el programa de educación bilingüe, con el cual se busca mejorar el aprendizaje de los niños indígenas, sobre todo cuando en la casa se habla un idioma distinto al que se imparte en la escuela.

Igualmente, hay un programa de protección social que persigue favorecer la situación económica de los lugares más pobres. Con ello se evidencia la intencionalidad de querer apoyar, pero si no se invierte constantemente y se realizan compromisos a largo plazo, no se logrará la meta establecida.

Perú es un claro ejemplo de que manteniendo la continuidad a los programas, entre gobiernos, se puede mejorar el panorama. Ellos han logrado bajar a un 8% la desnutrición en cinco años.

LH: ¿Qué programas apoya Unicef en Guatemala?

MK: Nuestro enfoque es en los temas de salud, nutrición, educación, protección e inclusión social, en tal sentido apoyamos el programa Hambre Cero que se dedica a combatir la desnutrición y del mismo modo, ayudamos a los programas de educación primaria en las áreas de concentración de población indígena.

Así también, colaboramos con las entidades de justicia y seguridad, tal como el Organismo Judicial, Corte Suprema de Justicia, Procuraduría General de la Nación y Ministerio Público, con el objetivo de mejorar las leyes y políticas en el tema de la niñez.

Asimismo, apoyamos al Ministerio de Desarrollo Social para que su sistema de desarrollo social ya se establezca debido a que la entidad es relativamente nueva y con ello poder atender a los más necesitados.

LH: ¿Ha tenido Unicef algún acercamiento con los partidos políticos del país?

MK: Sí, hemos sostenido algunas conversaciones con la mayoría de los partidos y les hemos hecho entrega a los candidatos de una propuesta de inversión progresiva y sostenida, pues según estudios, solo una mayor inversión constante, de calidad y transparente podrá impulsar cambios reales en la vida de los niños.

LH: Cambiando un poco de tema, ¿Cuáles considera que son los factores que se involucran entre niñez y violencia?

MK: Considero que algunos factores influyentes podrían ser que Centroamérica está situada en un área geográfica, la cual es considerada como corredor de narcotráfico, pero también afecta la impunidad por parte del Estado en los crímenes cometidos en contra de menores. En 2010, el 96% de estos quedaron en la impunidad, mientras que para 2013 la cifra se redujo al 76%.

Las cifras son alarmantes, pues en 2014 del total de muertes violentas 5,022 se produjeron por arma de fuego y arma blanca, de las cuales el 15.8% fueron menores de 19 años.

LH: Es evidente la debilidad que presenta el Estado ante este sector, pese a la existencia de políticas públicas, tanto así que 49 niños y adolescentes emigran a diario a Estados Unidos en busca de oportunidades, en este sentido ¿qué debería implementarse para evitar que estos hechos se sigan dando?

MK: Si los niños pudieran cubrir sus necesidades, no solo materiales sino que también espirituales y emocionales, algo fundamental para su desarrollo y prosperidad, no se verían en la disposición de querer salir del país. Ante la situación trabajamos de la mano con el Ministerio de Relaciones Exteriores como una medida para mejorar la atención de los menores que cruzan las fronteras, así como informando al resto de la población que piensa hacerlo sobre los posibles riesgos. De igual forma, trabajamos con la Secretaría de Bienestar Social para apoyar a quienes son deportados.

Otro factor importante para evitar las migraciones es permitirles a los menores el acceso a la educación y a un empleo digno que sirva de base en un futuro, ya que cualquier puesto de trabajo al que se aspire debe tener una previa experiencia que idealmente debería estar basada en el sector formal.

Aquí también entra el tema de la equidad, la cual está íntimamente ligada con el principio de justicia social, lo que implica la igualdad de acceso y oportunidades para sobrevivir, alimentarse, aprender y desarrollarse en un entorno propicio y seguro, independiente de su sexo, raza, capacidades físicas, ingresos económicos o cualquier otra condición.

Según un análisis del Presupuesto de Ingresos y Egresos de 2014, con enfoque en la niñez y adolescencia, elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en el último año se destinaron Q12 mil 534 millones para financiar la cobertura educativa, de salud y seguridad alimentaria de la población menor de edad en Guatemala (unos 7.2 millones de niños y adolescentes en todo el país).

Para el área de Educación se aprobaron Q12 mil 193 millones. En Salud fueron aprobados Q4 mil 435 millones para funcionamiento de hospitales, pago de medicamentos y cobertura en esa área. En tanto el Ministerio de Gobernación tuvo un presupuesto de Q3,955 millones.

“El Estado actualmente invierte el 3.4% de su Producto Interno Bruto (PIB) en los niños, niñas y adolescentes, un promedio de 71 centavos de dólar (Q5.7) diarios y con ello pretende cubrir las áreas de educación, salud, nutrición y protección social, lo cual no es suficiente”.

“El 20% del presupuesto nacional es invertido en la niñez, pero el 56% pertenece a este grupo, lo que se convierte en algo desproporcional, dado que debería ser al menos el 50% de la inversión”.

“Nuestro enfoque es en los temas de salud, nutrición, educación, protección e inclusión social, en tal sentido apoyamos el programa Hambre Cero que se dedica a combatir la desnutrición y del mismo modo, ayudamos a los programas de educación primaria en las áreas de concentración de población indígena”.

“Hemos sostenido algunas conversaciones con la mayoría de los partidos, y les hemos hecho entrega a los candidatos de una propuesta de inversión progresiva y sostenida pues, según estudios, solo una mayor inversión constante, de calidad y transparente podrá impulsar cambios reales en la vida de los niños”.

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