POR MARIELA CASTAÑÓN
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Luego de las capturas de cuatro exjefes de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), sindicados por diferentes delitos, profesionales en Economía explicaron la necesidad de reformar los fundamentos de esa institución que no responde a intereses del Estado, sino para beneficios privados o de otra índole.
Omar Franco y Carlos Muñoz, ahora exjefes de la SAT, fueron capturados el 16 de abril de este año, sindicados por conformar una estructura dedicada a la defraudación aduanera.
De acuerdo con la información documental, el presidente Otto Pérez Molina siempre buscó que los ahora sindicados lideraran la recaudación de impuestos desde el inicio del gobierno.
Por otro lado, a la lista de los representantes de la Superintendencia detenidos se sumó Rudy Villeda, quien fue capturado el pasado 31 de julio por exoneración de impuestos al Grupo Wisa y Tiendas Libres de Guatemala.
El Ministerio Público (MP) explicó en aquella ocasión que tras una denuncia de la Asociación de Protección al Contribuyente (Asprodeco) en 2013, se estableció que entre 2009 y 2012 se defraudó al Estado por Q59 millones.
Villeda fungió como jefe de la SAT entre agosto de 2008 a febrero de 2014; fue nombrado en ese puesto por el expresidente y exprimera dama, Álvaro Colom y Sandra Torres respectivamente.
Mientras que en julio de 2004, fue aprehendido Marco Tulio Abadío, quien fungió como titular de la SAT en el periodo de gobierno de Alfonso Portillo (2000-2004). El exfuncionario está condenado a 30 años de prisión por fraude a la SAT.
Abadío firmó contratos con empresas de suministros, pertenecientes a familiares y amigos vinculados a él.
“Soy inocente. Toda mi desgracia se debe al expresidente Portillo; todo esto me está pasando por haber colaborado con él, porque él se hizo enemigo del sector poderoso y ahora me están cobrando la factura”, dijo Abadío a periodistas cuando fue capturado hace más de diez años.
REFORMA
Hugo Maul, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), detalló que la nominación que envía la terna no ha sido suficiente para garantizar que quiénes lleguen a ese puesto estén libres de presiones del presidente o de grupos organizados criminales.
“Esto apunta a que en sí misma la SAT requiere una reforma en sus fundamentos, básicamente es limitar todos esos poderes discrecionales tan grandes que se les han atribuido a la SAT, de otra manera el esquema de nominación está relativamente bien pensado, pero tenemos tres nominados metidos en la cárcel”, explicó el entrevistado.
A criterio de Maul, las detenciones que evidencian que las personas que estaban en la jefatura de la SAT no cumplieron con su función, incidió negativamente en el país.
“Incide negativamente a los intereses del país y le trasladan a una institución como la SAT, toda la carga del ajuste de la doctrina de aumentar la carga tributaria, hay que reconocer que en Guatemala durante los últimos 20 años hemos estado dominados por una doctrina que es la baja carga tributaria y por lo tanto hay que poner impuestos cada vez más complicados de manejar, de administrar para la SAT, de entender y cumplir para los ciudadanos”, dijo.
Por otro lado, Carlos Martínez, analista económico independiente, coincidió con Maul sobre que las personas que ahora están detenidas respondían a intereses particulares, que no eran precisamente para el beneficio del Estado.
“Los superintendentes están presos por servir a intereses particulares y cometer actos ilícitos, eso está asociado a que deben reunir características técnicas, en la mayor parte de casos han sido nombrado por intereses políticos, aunque reúnan los requisitos técnicos pesa más el nombramiento político, le puedo asegurar que Muñoz, Franco y Villeda reúnen requisitos técnicos, pero realmente eso no vale a la hora de preservar intereses que no son de la SAT, del Estado, porque pasaron su capacidad técnica para servir a intereses privados”, reiteró.
El profesional consideró importante reforzar o reformar la legislación de la SAT, para escoger a las personas idóneas en el puesto.
“Lo que hay que reforzar o quizá una reforma la Ley Orgánica de la SAT para que el directorio tome responsabilidad y nombre superintendentes que realmente cumplan con sus funciones técnicas y no lleguen por intereses políticos, hay organismos que deberían fiscalizar a la SAT, en este caso la Contraloría General de Cuentas que está más que obligada a fiscalizarla y cuestionar por qué no cumple con sus ingresos, por el tema del IVA a los exportadores, la Ley le faculta a la Contraloría”, indicó.
Exjefes de la SAT capturados
Administración de Otto Pérez Molina
– Omar Franco
– Carlos Muñoz
Gobierno de Álvaro Colom
– Rudy Villeda
Gestión de Alfonso Portillo
– Marco Tulio Abadío








