«A mi no me van a hacer nada», la amenaza de un supuesto estilista a las víctimas secuestradas en comercial de zona 1

Sergio Osegueda

El Tribunal Tercero de Sentencia Penal desarrolla el juicio contra Carlos Josué Aquino Ortiz, supuesta estilista de un salón de belleza ubicado en un centro comercial de la zona 1, quien fue capturado junto a otros de sus compañeros a quienes se les acusa de supuestamente secuestrar a clientes y robarles lo que contenían en sus cuentas bancarias.

Durante el debate, el juez César Amézquita escuchó el relato de algunas de las víctimas, quienes testificaron en contra de Aquino, señalándolo como el responsable del secuestro, agresión y robo que sufrieron.

Una de las declaraciones fue de la madre de un joven que fue retenido por este grupo de personas, quien indicó que la víctima le llamó y le pedía que le hiciera una transferencia urgente de Q7 mil sin dar mayores explicaciones.

«Yo supe que estaba en problemas porque, gracias a Dios, nosotros tenemos una muy buena comunicación, y yo le enseñé una palabra clave para saber que estaba bien. Al momento de la llamada, él no la dijo, entonces supe que tenía que actuar», relató la madre.

Según indicó, ella tenía conocimiento de que se encontraba en dicho centro comercial porque con anterioridad la víctima le indicó que, de emergencia, tenía que cortarse el cabello, por lo que, para salir rápido de la urgencia, pasaría al mencionado lugar.

Al escuchar la llamada, la madre decidió llegar al centro comercial y pedir ayuda a la Policía Nacional Civil (PNC), con quienes ingresaron de inmediato y observaron el momento en el que el grupo de supuestos estilistas sacaba del salón a su hijo.

«Llevaba golpes visibles en la cara, en la frente; era una humillación total», recalcó la madre.

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LA FRASE EN COMÚN

En el testimonio de la madre de la víctima, indicó que Aquino, quien fue plenamente identificado por esta como uno de los presuntos criminales, le indicó que no importaba lo que hiciera, «a él no le harían nada».

Esta frase también fue dicha a la víctima, pues se aseguró que este grupo de delincuentes tenía influencias en altas esferas para evitar ser perseguidos o investigados.

Posteriormente, el juzgador escuchó el testimonio de otra víctima, quien aseguró que llegó al local buscando productos para crecer la barba, cuando el grupo lo ingresó a la fuerza al establecimiento y lo encerró.

Bajo amenazas y golpes, le obligaron a realizar transferencias bancarias y extraer el dinero de sus cuentas. Tras varios minutos de acoso y agresión, la víctima indicó que le dijeron que no importaba si los denunciaba, pues «jamás serían tocados y no les harían nada».

De momento, el juicio contra Aquino continúa a la espera del relato de otros testigos y la discusión de otras pruebas dentro del caso.