El impacto de la pandemia del COVID-19 ha golpeado fuerte a la educación en Guatemala, que en el caso del sistema educativo nacional, refleja un ligero descenso en las inscripciones en el 2021 en relación con el año anterior, con 6,634 alumnos menos, además de un repunte en la deserción escolar, para volver casi al promedio de años anteriores al 2020, cuando se registró un importante descenso.

Cabe destacar que las inscripciones en el sector oficial aumentaron significativamente el año pasado, con 156,782 estudiantes más en relación al 2020, pero en los centros educativos privados hubo una fuerte caída de 130,022 alumnos.

 

En relación con las causas de deserción escolar, estas varían según el entorno y situación socioeconómica de cada estudiante; sin embargo, a nivel nacional el ciclo escolar en el segundo año de pandemia registró un aumento de 71.6% en el abandono de la formación académica, al afectar a 186,883 en 2021, según datos del Ministerio de Educación (Mineduc).

Las dificultades en el aprendizaje de niños y adolescentes durante la pandemia han sido expuestas en distintos trabajos de La Hora, que describen un panorama donde convergen la ausencia de tecnología e internet y la desatención en las áreas más aisladas de Guatemala.

Ahora, los testimonios de docentes, familiares y estudiantes cobran solidez con los 108,853 que abandonaron sus estudios en el 2020 y 186,883 en 2021, según el registro del Mineduc.

Las estadísticas de abandono comprenden todos los sectores: público, privado, municipal y por cooperativa, dado que el Mineduc contabiliza todo el universo y no ofrece un desglose de cada uno.

 

DESERCIONES AUMENTARON EN SEGUNDO AÑO DE PANDEMIA

Aunque los anuarios estadísticos del Mineduc tienen datos sobre la población estudiantil hasta el 2020, a través de una solicitud de información pública se obtuvieron los resultados del 2021.

Es necesario aclarar que el anuario del 2020 registra 108 mil 791 deserciones, mientras en la respuesta brindada a La Hora contiene 108 mil 853, dato que fue utilizado para la redacción de este trabajo.

Entre 2018 y 2019 las deserciones en el sistema educativo nacional superaban las 200 mil, siendo el 2018 el punto más alto con 226 mil 587 retirados; en el 2020 se registraron 47.5% menos que en 2019, durante el segundo año de pandemia este indicador volvió a aumentar, con un 71.6% más en comparación con el 2020.

Es decir, en el primer año de pandemia hubo 108 mil 853 retiros, aunque debido a las restricciones sanitarias de la pandemia, las clases presenciales se suspendieron desde la segunda quincena de marzo, mientras en el 2021 fueron 186 mil 883 quienes no finalizaron el ciclo escolar.

En el detalle por sectores, en el oficial, en el 2020 hubo 62,386 abandonos, número que se duplicó el año pasado al subir a 133,771; mientras en el privado, en el 2020 fue de 41,196, contra 40,432 del 2021; en establecimientos municipales, en el 2020 dejaron de estudiar 1,172 y el año pasado 2,278. Finalmente fueron 4,099 en centros por cooperativa, número que se disparó el año pasado con 10,402.

ABANDONOS POR NIVELES

Al comparar la deserción escolar en proporción con los alumnos inscritos por nivel educativo se encontró que la mayoría de abandonos ocurrieron en básico y diversificado, así como en primaria para adultos.

En ese sentido, se calcularon los siguientes porcentajes de abandono en 2020:

 

Un efecto similar pudo apreciarse en 2021, aunque en ese ciclo la proporción de desertores en el nivel diversificado superó al de básico, como el de preprimaria superó al de la primaria.

Gabriela de Búrbano, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), refirió que cada año la deserción es mayor en los ciclos básico y diversificado del sector público por dos motivos principales:

El primero, porque existen pocos incentivos y programas que garanticen la retención de los alumnos. “Al menos en primaria se ha mantenido la alimentación y seguro escolar, pero en básico y diversificado no”, comentó.

En segundo lugar, la mayoría de alumnos de básico y diversificado son parte de la población en edad para trabajar en Guatemala y, según un estudio de la Asies y la Fundación Konrad Adenauer Stiftung (KAS), durante la pandemia en algunos hogares uno o ambos adultos de la familia perdieron el trabajo total o parcialmente.

“Este aspecto es importante ponerle atención ya que puede significar un aumento en la deserción estudiantil por incorporarse al trabajo para cubrir las necesidades básicas en la familia”, refiere el documento.

EFECTO REFLEJADO EN LAS INSCRIPCIONES

Cabe destacar que incluso al comparar las deserciones escolares anuales proporcionales a la cantidad de inscripciones de cada ciclo; el 2021 es el tercer año desde el 2016 con mayor proporción de abandonos (4.5%), seguido del 2018 (5.3%) y 2019 (4.9%).

Además, al contrastar el 2021 y 2020 con los años del Gobierno de Jimmy Morales, se observa que el 2021 fue el segundo año con menor cantidad de inscripciones en establecimientos públicos y privados. El 2020 se ubica en este listado como el tercer año con menos alumnos inscritos.

EDUCACIÓN PRIVADA: PRIVILEGIO PERDIDO EN PANDEMIA

Los datos compartidos por el Mineduc también evidencian que las inscripciones escolares se redujeron de 2020 a 2021 en el sector municipal, por cooperativa y privado, mientras que el sector público fue el único que aumentó.

De acuerdo con datos oficiales del Mineduc, en 2021 las inscripciones en el sector oficial aumentaron en 153,782 estudiantes, equivalente a un 4.3% en relación al 2020; pero debido a la situación económica, cayó en 130,022 en el sector privado (13.3%), además hubo 1,783 menos en el sector municipal y también bajó en 1,190 en centros educativos por cooperativa.

 

Gabriela de Búrbano atribuyó este fenómeno a las complicaciones económicas de las familias como consecuencia de la pandemia COVID-19. “En el 2021 bajó bastante en el sector privado y se pasaron al oficial. Mucha de la gente en 2020 y 2021 fue migrando y el sector privado perdió estudiantes por el factor económico porque obviamente no lo podían pagar”, distinguió.

De 630 casos evaluados en 2020 por Asies y la Fundación KAS se determinó que el 34% de las deserciones escolares fueron condicionadas por problemas económicos, volviéndose la principal causa de abandono en ese año.

A pesar de que las inscripciones en el sector oficial aumentaron en 2021, este también fue el grupo que reportó mayor aumento interanual de deserciones. “Nos llama la atención que en el 2020 fueron 62 mil quienes salieron y en el 2021 fueron más, casi el doble. Realmente fueron muchos desertores y lo extraño es que muchos del sector privado se pasaron allí”, comentó la experta en educación.

DIFICULTADES DE LA REINCORPORACIÓN

Gabriela de Búrbano destacó que la importancia de regresar el interés a la mayoría de desertores posible radica en que el distanciamiento prolongado del estudiante puede complicar aún más su eventual retorno al aprendizaje.

“He visto algunos casos en que hay niños y jóvenes que tienen dos años de estar aislados. Cuando te aíslas de algo es más difícil volver porque te da temor e inseguridad y eso nos pasa a cualquiera; a mí me preocupa que este retiro no sea solo ahora, sino que una vez fuera del sistema educativo, no querrán seguir estudiando”, alertó.

Además, De Búrbano comentó que el desinterés por parte de los alumnos puede ser un factor determinante para no querer retomar su formación educativa, lo que puede obedecer a una desvinculación con su entorno o el temor a regresar a no sentirse suficientemente preparados para acoplarse al ritmo académico.

“Pueden tener una escuela con equipo de punta, pero aun así los niños y jóvenes no van a regresar porque han tenido temor de no aprender, eso les da inseguridad y afecta su autoestima. Los números nos los da el Ministerio, tenemos que confiar que sean reales, pero si hablamos de deserción, a mí me preocupa cómo rescatar ese interés”, expresó.

2022: TERCERA OPORTUNIDAD PARA EL CAMBIO

Al tomar en cuenta la información anterior, la analista de Asies enfatizó que las acciones para regresar el interés a los alumnos deben ser manifestadas por toda la comunidad educativa. En el caso de los educadores, consideró pertinente reforzar los lazos de confianza con los alumnos y apoyar a quienes tienen perfiles más vulnerables.

“Para mí lo más importante es cómo esa escuela está organizada para llamar a sus alumnos y darles otras oportunidades: qué pasa con las poblaciones vulnerables, indígenas, con discapacidad y migrantes; qué se hace para que no se vayan más y para que sientan que la escuela se preocupa por ellos”, cuestionó.

Varios son los factores que influyen en las cifras presentadas. Foto La Hora

Respecto al Mineduc, comentó que se ha enfocado principalmente en el remozamiento de algunas escuelas, pero aún es necesaria la creación de estrategias para que los niños y jóvenes recuperen el deseo de aprender.

Además, el mayor reto de la institución será no solo recuperar a los alumnos desertores, sino evitar que más por distintos motivos, abandonen su formación académica.

“Si se quedan sin estudiar y aprender, tienen menores oportunidades de mejorar su calidad de vida, tener una mejor preparación y obtener un mejor trabajo; si conocemos las causas de la deserción, cómo las vamos a enfrentar. Los números nos dan una idea, pero detrás de cada persona hay una historia, qué se va a hacer”, analizó.

ANTE LA CRISIS, EL MINEDUC CALLA

Sobre este panorama se intentó conocer cuáles serán las acciones de la cartera de Educación para evitar que más alumnos abandonen sus estudios, así como garantizar el retorno de los desertores. Ambas consultas fueron trasladadas a la Dirección de Comunicación del Mineduc, pero, más de 24 horas después, no se ha recibido una respuesta.

También se intentó conseguir una respuesta directamente de la viceministra Técnica de Educación, Edna Portales, pero tampoco respondió a las llamadas de La Hora.