Fotos ilustrativa. Las visiones de las condiciones en las cuales los niños regresan a clases dependerá de cada centro educativo. Foto La Hora: izquierda Mineduc/ derecha/José Orozco

Tan solo una semana del ciclo escolar público 2022 ha sido suficiente para diagnosticar que lo dicho por el Ministerio de Educación (Mineduc) y el Gobierno de Guatemala no tienen sustento en muchas partes del país. Con base en testimonios de docentes, directores y familiares de estudiantes se pudo observar que la coordinación de la cartera fue dispar e inconsistente, lo que ha provocado que las históricas limitaciones continúen.

Las clases para el sector público iniciaron el 21 de febrero con el cambio del semáforo de alertas sanitarias que condicionó a la mayoría de establecimientos a operar a distancia. En medio de este contexto el Mineduc alardeó sobre sus mayores contribuciones al actual ciclo educativo.

Entre los aportes, la ministra Claudia Ruiz destacó la inauguración de algunas escuelas; la inversión de Q81 millones para útiles escolares distribuidos en 28 mil 779 centros educativos de preprimaria y primaria; y Q4 millones asignados para la gratuidad de la educación.

Pese a lo anterior, en la práctica se observaron limitaciones, o bien, desigualdades, según lo expuesto por testigos a La Hora.

AYUDA NO LLEGÓ A TODOS LOS MUNICIPIOS

Según la información compartida por el Mineduc, en Quiché se ejecutaron Q32.3 millones para remozar 316 establecimientos; sin embargo, esta ayuda no llegó a todos los centros del municipio, como lo explicó Petronila Mendoza, directora de la escuela Xetinap II de Santa Cruz del Quiché.

El municipio está bajo alerta roja y, según comentó Mendoza, su establecimiento se vio obligado a buscar alternativas por cuenta propia.

El cuerpo docente y la dirección aplicó un modelo de enseñanza a los padres de familia de los alumnos, para luego transmitir este conocimiento a los estudiantes, pero la directora lamentó un primer obstáculo: no todos los adultos saben leer y escribir.

La semana pasada las autoridades del Ejecutivo inauguraron el ciclo escolar 2022. Foto La Hora/Presidencia

“Fue algo que nosotros tuvimos que idear. Buscar una forma de mantener la educación porque si esperamos a que el Ministerio venga, se aparece hasta la próxima semana. Estamos viendo que hay mucha repitencia y hay padres de familia que no saben leer ni escribir”, comentó.

Aunque el Mineduc apostó por la tecnificación y provisión de equipo para garantizar una buena educación a distancia, esta iniciativa no llegó a las áreas donde ni siquiera hay energía eléctrica.

 

“La señal no llega hasta aquí, a veces no hay agua y muchos hogares no cuentan con electricidad. Son muchos obstáculos y tenemos que ver por nuestra cuenta cómo hacemos”, se lamentó la directora.

Una experiencia similar fue la de Misael Sánchez, director de una escuela en Santa María Xalapán, Jalapa, área también en alerta roja. De manera breve, dijo: “Aquí no hay pero ni electricidad”.

El Mineduc destinó para Jalapa Q7.5 millones para la intervención de 76 establecimientos, pero al consultar al director, respondió: “La otra vez dijeron que nos iban a arreglar la escuela, mandaron a un ingeniero, pero no se supo nada”.

Foto ilustrativa. El acceso a la educación se ha complicado por diferentes circunstancias. Foto La Hora

PANORAMA PARECIDO EN GUATEMALA CENTRAL

Cabe destacar que la realidad de la educación no solo varía entre departamentos. La desigualdad del sistema también puede ser contrastada entre los municipios.

En el departamento de Guatemala el Mineduc invirtió Q9.6 millones en intervenciones de infraestructura en 129 establecimientos educativos, asegurando un supuesto beneficio para 14 mil 278 estudiantes.

Una maestra en una escuela en Tierra Nueva, Chinautla, que prefirió no consignar su nombre, comentó que el establecimiento no cuenta con servicio de agua potable desde poco antes que iniciara la pandemia y a la fecha el problema no ha sido resuelto.

Foto ilustrativa. La mayoría de estudiantes que pudieron continuar con clases lo hicieron desde sus hogares. Foto: La Hora/José Orozco.

La maestra indicó que luego de efectuar un sondeo en la escuela se determinó que solo el 10% del alumnado tenía acceso a internet. Quienes cuentan con esta facilidad reciben sus clases por videollamadas de grupos pequeños en WhatsApp, pero para quienes no tienen conectividad se intenta “equiparar lo más que se pueda” con guías de trabajo físicas.

En contraste, la Escuela de Párvulos anexa a la Escuela Oficial Mixta “Lo de Mejía I” de San Juan Sacatepéquez sí cuenta con agua y servicios sanitarios, pero no con un espacio apropiado en las aulas y ventilación.

Pese a contar con la disposición del regreso presencial, este municipio también reporta alerta roja, por lo cual el sistema educativo continúa operando a distancia. Patty Castellanos, docente de esta escuela, comentó que esta metodología deja fuera a muchos estudiantes que carecen de servicio a internet.

 

Según Castellanos, la mayoría de estudiantes son de origen indígena y residen en el área rural, aunque reconoció que en esa escuela el Mineduc ha impartido capacitaciones, pero los encargados “no conocen los contextos de las áreas rurales”.

“Hay algunas mamás que no cuentan con teléfono, mucho menos con servicio de internet. Se nos dificulta bastante impartir clases virtuales, pero tampoco se le puede negar el derecho a los que sí tienen posibilidades”, refirió.

Foto ilustrativa. La educación presencial es importante para el desarrollo de los niños. Foto La Hora

SEMANA DESALENTADORA PARA EL APRENDIZAJE

Evelyn Nom, madre de Jenseen, estudiante de quinto primaria y Katerin, de segundo básico en el Instituto Nacional Mixto “América de Villa Canales”, comentó que estos cinco días de clases a distancia fueron suficientes para concluir su frustración por el sistema educativo del 2022.

Según relató Nom, esta semana asignaron pocas tareas a sus hijos con contenidos desactualizados. “La verdad, estuvo muy mal porque fue muy poco lo que nos dejaron, nos iban a dar más tareas, pero dicen que no han autorizado, supuestamente se iba a repasar lo del año pasado, pero yo siento que para quinto primaria empezar por sumas y restas está mal”, dijo.

Para ambos casos, indicó que los docentes se presentaron vía WhatsApp y compartieron las asignaciones por esta misma red, pero no existe una interacción eficaz entre el educando y sus alumnos.

“Mi hija de segundo básico se queja porque al día que vamos solo dos maestros han enviado tareas formales. Está muy mal”

Evelyn Nom, madre de Jenseen

Desde la contraparte, Patricia Martínez, maestra de educación física en la misma escuela dijo que el establecimiento carece de agua, una realidad que a su parecer es muy común en el país.

“En la escuela no hay agua todos los días. Yo estudié en escuela pública toda mi vida y las clases siguen siendo iguales. Siempre hay escasez de escritorios y si hubiera oportunidad de regresar, no creo que se pudiera”, declaró.

Aun residiendo en el departamento de Guatemala, la docente insistió en que existen padres y madres que no saben leer o escribir, por lo cual no pueden auxiliar a sus hijos. “Al menos un 40% de los papás son analfabetos, por eso cuesta que ayuden a los niños, más si son de primero y segundo. En mi caso fue el mismo, me decían los papás que no los podían ayudar porque no sabían leer”, destacó Martínez.

Foto ilustrativa. El agua y saneamiento siguen siendo la clave para el retorno a clases. Foto: La Hora/Archivo.
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