Préstamos gota a gota
Los préstamos “gota a gota” es una práctica financiera informal, agresiva y extorsiva. Foto La Hora: Alejandro Ramírez

Los préstamos conocidos como “gota a gota” se han convertido en una de las prácticas financieras informales que más preocupan en Guatemala, no solo por el impacto económico en quienes los adquieren, sino por su vínculo con amenazas, extorsión y estructuras delictivas. Autoridades reportan que, durante 2026, ya se han registrado capturas relacionadas con este tipo de actividades, lo que evidencia la expansión del fenómeno.

De acuerdo con el vocero del Ministerio de Gobernación, Jorge Chinchilla, la Policía Nacional Civil (PNC) ha logrado al menos 12 detenciones vinculadas a estos esquemas, tanto en operativos en flagrancia como a partir de investigaciones coordinadas con el Ministerio Público (MP).

Las autoridades advierten que estos préstamos, aunque se presentan como una solución rápida para obtener dinero, esconden condiciones que pueden llevar a deudas impagables y a situaciones de riesgo para quienes los adquieren, debido a los mecanismos de cobro utilizados.

Los préstamos otorgados mediante esta modalidad, según Insight Crimen, son a corto plazo con tasas de interés de al menos el 20% diario y son destinados a ciudadanos con una necesidad urgente de fondos, ya que no tienen acceso al mercado legal de crédito. «El reembolso se garantiza mediante la violencia», señala.

En este contexto, el crecimiento de estos esquemas también ha estado acompañado de un aumento en denuncias por amenazas, intimidaciones y violencia, lo que refleja cómo este tipo de crédito informal pero también extorsivo ha evolucionado hacia dinámicas que trascienden lo económico y se vinculan con estructuras delictivas que operan en distintos puntos del país.

DINERO RÁPIDO, PERO SIN CONTROL

En Guatemala, los préstamos “gota a gota” han sido promovidos como una alternativa accesible para personas que buscan obtener dinero de forma inmediata, sin cumplir con los requisitos del sistema bancario tradicional.

De esa cuenta, este tipo de financiamiento opera fuera del marco legal y se caracteriza por la entrega de efectivo en cuestión de minutos, sin contratos formales ni regulación, lo que deja a los usuarios expuestos a condiciones arbitrarias.

La medida del Congreso que busca frenar los préstamos gota a gota

Según autoridades de Gobernación, durante los últimos años, su presencia ha crecido, impulsada por la falta de acceso a créditos formales y por la necesidad de cubrir gastos urgentes, como alimentación, salud o pequeños negocios.

CÓMO OPERAN Y POR QUÉ GENERAN DEUDA

La investigaciones de parte de las autoridades han logrado establecer cómo es el mecanismo en el que se realizan este tipo de préstamos, ya que los prestamistas ofrecen dinero con intereses elevados y establecen pagos diarios o semanales. Esta dinámica obliga a los usuarios a cumplir con cuotas constantes, muchas veces difíciles de sostener.

Sin regulación ni contratos, los intereses pueden aumentar rápidamente, generando un ciclo de endeudamiento que resulta difícil de romper. En muchos casos, las personas terminan pagando montos muy superiores al dinero recibido, sin lograr saldar la deuda, asegura el portavoz.

Pero más allá del impacto económico, uno de los principales riesgos está en la forma en que se realizan los cobros. Chinchilla señala que han documentado casos en los que se recurre a amenazas, acoso e incluso agresiones cuando los pagos se retrasan.

Esto convierte a los préstamos “gota a gota” en un problema que trasciende lo financiero, al poner en riesgo la integridad de las deudores y sus familias.

Incluso cuando estos cobros se disfrazan bajo otros conceptos o cargos, la práctica sigue siendo considerada ilegal, lo que permite a las autoridades investigar y perseguir penalmente a quienes operan estos esquemas.

INVESTIGACIONES Y DENUNCIAS

Según el Ministerio de Gobernación, las capturas realizadas en 2026 han sido posibles gracias a denuncias ciudadanas y a operativos coordinados entre distintas instituciones.

No obstante, destacan que, en muchos casos, las víctimas denuncian hasta que ya han sido objeto de intimidación o violencia, lo que dificulta una intervención temprana.

Asimismo, las investigaciones han logrado identificar que no solo estructuras extranjeras participan en estas prácticas, sino también ciudadanos guatemaltecos, lo que evidencia una expansión interna del fenómeno.

De acuerdo con las autoridades, las denuncias pueden presentarse en sedes de la Policía Nacional Civil, en el Ministerio Público o de forma anónima a través del número 1561.

CASO RECIENTE BAJO INVESTIGACIÓN

Un caso reciente en Petén refleja el nivel de riesgo asociado a estas prácticas. Autoridades reportaron la captura de un ciudadano colombiano, identificado como Jefferson “N”, de 37 años, y una guatemalteca, Verónica “N”, de 25, señalados como presuntos responsables de la muerte de una persona en un hecho armado registrado en San Benito.

Tras asesinato en Petén capturan a colombiano y guatemalteca ligados a “gota a gota”

De acuerdo con la Policía Nacional Civil, el caso estaría vinculado a un conflicto relacionado con préstamos “gota a gota”, extremo que continúa bajo investigación. La detención se realizó en el barrio La Granja, en Santa Elena, Flores, Petén, tras una denuncia ciudadana.

Según registros policiales, la mujer detenida ya contaba con antecedentes por cobros ilegales en 2020. Tras el incidente, ambos sospechosos habrían huido del lugar, pero fueron localizados horas después por agentes, quienes continúan con las diligencias, incluida la búsqueda del arma utilizada.

Asimismo, las autoridades indican que, luego de la detención, se informó que se verifica la situación migratoria del ciudadano colombiano.

ACCIONES PARA FRENAR LA USURA

Ante el crecimiento de estos casos, el Congreso de la República aprobó recientemente reformas al artículo 276 del Código Penal (Decreto 17-73), endureciendo las penas por el delito de usura.

Con la nueva normativa, quienes incurran en este delito pueden enfrentar penas de cuatro a 10 años de prisión y multas que van de Q200 mil a Q500 mil, un aumento significativo en comparación con la legislación anterior, que contemplaba penas de seis meses a dos años y multas mucho menores.

La ley establece que incurre en usura quien cobre intereses superiores a los permitidos o desproporcionados, incluso si estos se ocultan bajo otros cargos.

Asimismo, la normativa incluye medidas adicionales, como la expulsión de extranjeros que cometan este delito una vez cumplida su condena, y busca fortalecer el marco legal para identificar y sancionar a estructuras criminales vinculadas a estas prácticas.

UN PROBLEMA EN EXPANSIÓN

El crecimiento de los préstamos “gota a gota” refleja una combinación de factores: falta de acceso a crédito formal, informalidad económica y presencia de redes delictivas.

Mientras tanto, autoridades insisten en que la denuncia es clave para frenar estas prácticas. Sin embargo, advierten que, sin alternativas de financiamiento accesibles y controles más efectivos, este fenómeno podría seguir expandiéndose y afectando a más personas en el país.

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