Migrantes cumplen sueño y “El Chapín” abre sucursal en Carolina del Norte

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Hace siete años una familia guatemalteca se estableció en Carolina del Norte e impulsó el restaurante “El Chapín” con la ilusión y el deseo de ofrecer recetas guatemaltecas a cientos de connacionales que viven en el área; ahora impulsan una nueva sucursal, un sueño por el que se han esforzado incansablemente.

En entrevista para La Hora Voz del Migrante, Rony Ordóñez originario de Jutiapa explicó que la apertura de la sucursal de “El Chapín”, es también una oportunidad para generar más empleos, “somos una familia grande y así es bonito porque hay trabajo para todo”.

Para lograr esta meta, sus tres hijos mayores se mudaron a la ciudad de Aberdeen en Carolina del Norte donde podrán dedicarse de lleno a este reto. El primero de los restaurantes se encuentra ubicado en Durham.

“Solo vienen a pasear aquí cada semana que les toca su descanso, así es como estamos trabajando. Así que tenemos que seguir el mismo concepto y por ello hemos mantenido los mismos lineamientos”, agregó.

RESULTADO DE UN ESFUERZO FAMILIAR

El objetivo del restaurante es promover el sabor de la cocina guatemalteca, lo cual implica mucho esfuerzo de los integrantes de la familia, involucrando a la esposa, hermanas, mamá, sobrinas y otras mujeres de Rony Ordóñez que aportan con sus conocimientos culinarios.

“Esto es duro, pero no imposible y tratamos de sacarlo adelante. Elegimos el lugar más que todo para servir a otra clientela porque ahí podemos llegar a otro”, recalcó.

 

Con ilusión, mencionó que en los pocos meses que llevan instalados en la nueva ubicación ya se acercaron clientes guatemaltecos a degustar sus recetas preferidas de un menú que cuenta con diferentes opciones, entre caldo de res, pollo y por supuesto los tamales que no faltan.

HAN RECIBIDO COMENTARIOS POSITIVOS

Ordóñez destacó que se siente motivado con este segundo restaurante y le da gracias a Dios porque les permite alcanzar metas en un país que sabe no siempre es sencillo.

Los comentarios de los visitantes sobre la sucursal son positivos e incluso llegan migrantes de otros países, “todo gracias a Dios va bien. El primer restaurante va a cumplir 7 años en junio y ahora somos 37 trabajadores en ese restaurante y en el segundo son unos 9”.

El restaurante El Chapín en Durham ofrece desayunos los fines de semana y entre semana diferentes tipos de recetas.

UN EMPRENDIMIENTO FAMILIAR

Una de las características que destaca el guatemalteco de este emprendimiento es que la mayoría de los trabajadores son familiares y eso les permite además compartir más tiempo y emprender unidos por un sueño, “todos somos de Jutiapa, pero hay gente de otros países que nos ayudan en el restaurante”.

“Esto es bonito, pero es un poco cansado por el hecho de que en esta industria no se pueden hacer muchos planes de descansar o algo así porque siempre se tiene que estar pendiente de las necesidades de negocios”, anotó.

 

En el transcurso del año, Ordóñez recuerda que cierran las instalaciones en muy pocas ocasiones porque tratan de atender a todos sus clientes cuando lo desean, lo que implica mucho esfuerzo.

“Siempre convivimos en el trabajo, eso es bonito, pero tenemos nuestro convivio navideño para los empleados y también en Acción de Gracias y esos días cerramos un poco temprano para estar con las familias, eso nos ha mantenido unidos”, destacó.

AGRADECIDO CON DIOS Y LA FAMILIA

El entrevistado reconoce que todo lo que han logrado es porque buscan llegar a una meta, por eso agradece a Dios y por supuesto a la familia, “la educación de la familia es la base principal de lo que uno pueda desarrollar. Yo soy el único hombre de la familia, tengo cuatro hermanas, aunque uno anhela tener hermanos, ellas han estado conmigo y me han apoyado y así ha sido siempre”.

Para alcanzar los sueños considera que es necesario trabajar duro y así es como se logra alcanzar las metas que se propongan, “lo que uno se propone se puede lograr”.