El recibo de luz no solo depende de cuántos aparatos tiene, sino de cómo los usa.
El recibo de luz no solo depende de cuántos aparatos tiene, sino de cómo los usa. Foto La Hora: Shutterstock.

El recibo de electricidad puede aumentar aunque una familia no haya comprado nuevos electrodomésticos. La diferencia puede estar en algo tan sencillo como cuánto tiempo permanece encendido un aparato, cuántas veces se utiliza durante el día y cuánta electricidad necesita para funcionar.

Según la Empresa Eléctrica de Guatemala (EEGSA)  en términos generales, los equipos que producen calor o frío requieren más energía.

Sin embargo, no existe un único aparato que pueda señalarse como el que más electricidad consume en todos los hogares, porque el gasto depende de la potencia del equipo, el tiempo que permanece encendido, la frecuencia de uso, sus condiciones de operación y su eficiencia.

Entre los aparatos que pueden representar un mayor consumo cuando se utilizan durante períodos prolongados están:

  • Calentador de agua
  • Estufa eléctrica
  • Horno eléctrico
  • Freidora de aire
  • Secadora de ropa
  • Plancha de ropa

En los hogares donde se utiliza aire acondicionado, este también puede convertirse en una fuente importante de consumo, especialmente durante los días de mayor calor y cuando permanece encendido durante varias horas.

¿QUÉ SIGNIFICA CONSUMIR MÁS ELECTRICIDAD?

Para entender el recibo de luz hay que conocer un concepto básico: el kilovatio-hora (kWh).

El kWh es una unidad que permite medir cuánta electricidad se utilizó. En términos sencillos, mientras más electricidad necesite un aparato y más tiempo permanezca funcionando, mayor será su aporte al consumo registrado en el hogar.

Por ejemplo, un aparato que necesita mucha energía para producir calor puede consumir más electricidad que uno pequeño que solamente permanece encendido unos minutos.

De la misma manera, un equipo de menor potencia puede terminar representando un consumo importante si se utiliza durante muchas horas todos los días.

Por eso, no basta con mirar qué aparato es más grande. También hay que observar cuánto tiempo se utiliza.

EL HOGAR PROMEDIO Y EL CONSUMO DE ELECTRICIDAD

Los datos de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) permiten dimensionar el consumo. De acuerdo con el Compendio Estadístico Sector Eléctrico de Guatemala, en 2024 el consumo promedio residencial de los usuarios de EEGSA fue de 148 kWh al mes.

La CNEE reportó además un consumo promedio general de 205 kWh mensuales para los usuarios de EEGSA. Este último dato incluye otras categorías de usuarios, por lo que para hablar específicamente de hogares resulta más adecuado utilizar el promedio residencial.

La comisión aclara que la clasificación “residencial” utilizada en este cálculo es orientativa y agrupa a usuarios de Tarifa Social y Tarifa de Baja Tensión Simple (BTS), ya que la normativa eléctrica clasifica a los usuarios según las opciones tarifarias y no directamente por categorías de “residencial”, “comercial” o “industrial”.

¿QUÉ PUEDE HACER UNA FAMILIA SIN COMPRAR NADA?

La buena noticia es que para comenzar a reducir el consumo no necesariamente hay que cambiar todos los electrodomésticos de la casa.

EEGSA recomienda prestar especial atención a los aparatos que demandan más energía y, sobre todo, reducir el tiempo que permanecen funcionando cuando no es necesario.

En el caso del calentador eléctrico, una medida sencilla es reducir algunos minutos el tiempo de la ducha y utilizar una temperatura media en lugar de mantenerla al máximo.

En la cocina también pueden hacerse cambios. Utilizar recipientes adecuados, tapar las ollas y evitar abrir constantemente el horno ayuda a aprovechar mejor el calor y puede evitar que el equipo tenga que permanecer encendido durante más tiempo.

AIRE ACONDICIONADO, UNO DE LOS PUNTOS CLAVE

Cuando las temperaturas suben, el aire acondicionado puede convertirse en uno de los equipos que más inciden en el consumo de una vivienda.

Datos de EEGSA compartidos para La Hora, recomiendan mantener el aire acondicionado idealmente entre 24 y 25 grados centígrados y mantener cerradas las puertas y ventanas del espacio que se está enfriando.

La explicación es sencilla: si el aire frío se escapa constantemente o entra aire caliente desde el exterior, el equipo tiene que trabajar durante más tiempo para alcanzar y mantener la temperatura seleccionada.

También se recomienda aprovechar las funciones “Eco” y “Sleep”. El modo nocturno puede aumentar gradualmente la temperatura entre uno y dos grados durante la noche y, dependiendo del equipo, programar su apagado automático.

LA AIR FRYER TAMBIÉN PUEDE GENERAR UN CONSUMO IMPORTANTE

La freidora de aire se ha convertido en un aparato habitual en muchos hogares, pero también utiliza electricidad para producir calor.

En los consejos de la Empresa Eléctrica hace referencia a no saturar la canastilla. Dejar espacio permite que el aire caliente circule correctamente y que los alimentos se cocinen de manera uniforme.

Otra recomendación es aprovechar el calor que permanece dentro del aparato. La distribuidora señala que se puede apagar entre dos y tres minutos antes de que termine el tiempo programado, permitiendo que el calor acumulado continúe cocinando los alimentos.

La limpieza también es importante. La acumulación de grasa y residuos puede dificultar la transferencia de calor y hacer que el aparato tenga que trabajar más para conseguir el resultado esperado.

SECADORA Y PLANCHA, VIGÍLELOS

La secadora de ropa puede representar un consumo considerable cuando se utiliza con frecuencia. Una forma de hacer un uso más eficiente es utilizarla con cargas completas, en lugar de ponerla a funcionar varias veces para pequeñas cantidades de ropa.

En el caso de la plancha, se recomienda concentrar el planchado en una sola sesión semanal, en lugar de encenderla todos los días durante períodos cortos.

La idea detrás de ambas recomendaciones es reducir la cantidad de veces que los aparatos deben calentarse y permanecer funcionando.

¿QUÉ ES EL CONSUMO FANTASMA?

Hay otro gasto de electricidad que puede pasar desapercibido: el llamado consumo fantasma.

Se refiere a la pequeña cantidad de electricidad que algunos aparatos pueden seguir utilizando aunque no estén siendo utilizados activamente, siempre que permanezcan conectados.

Esto puede ocurrir con equipos que tienen luces indicadoras, relojes o pantallas, como televisores, microondas, hornos tostadores y algunas freidoras de aire. También puede ocurrir con cargadores de celulares, tabletas y computadoras portátiles.

Un solo cargador conectado probablemente representa un consumo pequeño. El problema aparece cuando en una vivienda hay varios aparatos conectados durante todo el día, todos los días del mes.

Por ello, una medida sencilla es desconectar aquellos equipos que no necesitan permanecer conectados permanentemente, especialmente cuando no se utilizan.

EL CONSUMO ELÉCTRICO TAMBIÉN CAMBIA CON EL CLIMA

El comportamiento de la demanda eléctrica no depende únicamente de los hogares. También está relacionado con la actividad económica y las condiciones climáticas.

El Ministerio de Energía y Minas (MEM) informó que durante el primer cuatrimestre de 2025 la demanda nacional de energía eléctrica alcanzó 4,693.4 GWh, frente a 4,565.2 GWh en el mismo período de 2024. Esto representó un aumento de 2.8%.

El MEM explicó que el incremento estuvo relacionado con una mayor actividad productiva y comercial, el consumo de los hogares y las condiciones hidrometeorológicas, incluida la temperatura registrada en el país.

El dato nacional no significa que los hogares hayan generado por sí solos ese aumento, pero sí ayuda a entender que la demanda eléctrica cambia dependiendo de diferentes factores y que el clima puede influir en las necesidades de consumo.

TRES CAMBIOS PARA EMPEZAR A AHORRAR

Si una familia quiere comenzar a reducir su consumo sin comprar nuevos aparatos, EEGSA plantea concentrarse principalmente en tres puntos.

  1. Revisar el uso de la ducha caliente. Reducir algunos minutos y utilizar una temperatura media puede disminuir el tiempo y la intensidad con que trabaja el calentador.
  2. Usar mejor el aire acondicionado. Mantenerlo entre 24 y 25 °C, cerrar puertas y ventanas y utilizar las funciones Eco o Sleep puede ayudar a evitar un funcionamiento innecesariamente prolongado.
  3. Aprovechar mejor los aparatos de cocina. No saturar la air fryer, mantener limpios sus componentes y aprovechar el calor residual son acciones sencillas que pueden mejorar su uso.

AHORRAR NO ES IGUAL A NO USAR ELECTRICIDAD

La Empresa Eléctrica señala que la eficiencia energética no consiste en dejar de utilizar los aparatos eléctricos, sino en utilizarlos de una manera más eficiente.

Para una familia, esto significa identificar cuáles equipos utiliza con mayor frecuencia y revisar si realmente necesitan permanecer encendidos durante tanto tiempo.

Una ducha algunos minutos más corta, un aire acondicionado que funciona a una temperatura adecuada, una secadora utilizada con cargas completas o varios aparatos que se desconectan cuando no son necesarios pueden parecer cambios pequeños por separado.

Sin embargo, al repetirse todos los días, esos hábitos pueden reducir la cantidad de electricidad utilizada durante el mes.

En 2024, Guatemala registró un consumo local de 13 mil 401 GWh de energía eléctrica, de acuerdo con los datos de la CNEE con base a las estadísticas del Administrador del Mercado Mayorista (AMM). El dato muestra la dimensión del consumo eléctrico del país, aunque incluye a todos los sectores y no únicamente a los hogares.

La recomendación, entonces, es comenzar por revisar los aparatos que generan calor o frío y preguntarse cuánto tiempo están funcionando, con qué frecuencia se utilizan y si realmente necesitan permanecer encendidos durante ese período.

La distribuidora también cuenta con una Guía de Eficiencia Energética con recomendaciones para el uso de electricidad en el hogar.

🔍LO QUE DEBE SABER

Al final, reducir el consumo eléctrico no empieza necesariamente con la compra de un electrodoméstico más eficiente, sino con entender cómo se construye el recibo de luz.

El tiempo que permanece encendido un calentador, la temperatura del aire acondicionado, el uso de la secadora o incluso los aparatos que quedan conectados sin utilizar pueden marcar la diferencia al cierre del mes.

En un contexto en el que la demanda nacional de energía continúa creciendo, pequeños cambios cotidianos pueden traducirse en un menor consumo sin renunciar a la comodidad del hogar.

La recomendación es comenzar por identificar los equipos que más energía requieren, revisar cuánto tiempo funcionan y adoptar hábitos que permitan aprovechar mejor la electricidad que ya se consume.

 

 

Jenniffer Véliz
Periodista profesional formada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Interesada en contar historias desde la investigación, el análisis y las voces de quienes las viven. Enfocada en explicar la realidad social guatemalteca más allá de lo evidente
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