Adoptar una mascota puede convertirse en una decisión importante para una familia, no solo por el compromiso de cuidar de un animal durante años, sino también por el impacto que tendrá en las finanzas del hogar.
Aunque el primer cálculo suele centrarse en cuánto costará comprar la alimentación de la mascota, los gastos pueden ir mucho más allá.
Las experiencias muestran que el presupuesto mensual puede variar según la clase o cantidad de especies animales que se tengan, pero también que existen gastos que aparecen de forma inesperada.
Para Andrea López, quien es dueña de un perro, mantenerlo le representa alrededor de Q500 al mes, principalmente por la compra de concentrado, las bolsas para recoger sus desechos, premios y productos de higiene.
Sin embargo, uno de los gastos que más la sorprendió fueron las visitas al veterinario y los medicamentos. En una ocasión, una enfermedad estomacal de su perro significó aproximadamente Q400 entre consulta y medicinas.
EL GASTO NO TERMINA EN LA COMIDA
Carlos Méndez, quien tiene dos perros calculó que entre ambos desembolsa aproximadamente entre Q800 y Q1 mil mensuales. El concentrado representa la mayor parte, pero a esto se suman desparasitaciones, productos contra pulgas y garrapatas, además de todo lo mencionado por Andrea López.
Su experiencia también muestra cómo los gastos pueden acumularse cuando se tienen más mascotas. Una infección de uno de sus perros implicó varias visitas al veterinario y medicamentos, mientras que vacunas y otros tratamientos también han representado desembolsos que no estaban incluidos en el presupuesto mensual.
Para María Fernanda García, quien tiene una gata, el gasto promedio es menor, alrededor de Q300 mensuales, principalmente por comida y arena. No obstante, explica que algunos meses el monto aumenta cuando necesita comprar productos de higiene o acudir al veterinario.
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LA RECOMENDACIÓN ES PRESUPUESTAR DURANTE TODA LA VIDA DE LA MASCOTA
Mariana Méndez, asesora y analista financiera, señala que antes de adoptar no solo debe calcularse el costo inicial, sino asumir que se adquiere un compromiso financiero durante toda la vida del animal, que en promedio viven entre 12 y 14 años, según la raza y los padecimientos comunes por tipo de mascota.
Entre los gastos que deberían contemplarse, quitando los gastos más evidentes (como alimentación y accesorios) y dejando los que suelen pasarse por alto, serían:
- Vacunas y refuerzos veterinarios.
- Desparasitación periódica.
- Esterilización o castración.
- Medicamentos y tratamientos imprevistos.
- Productos de higiene.
- Arena sanitaria (en el caso de los gatos).
- Entrenamiento o educación conductual.
- Guardería o alojamiento cuando el dueño viaje.
- A esto se suma uno de los rubros que considera más importantes: las emergencias veterinarias.
La especialista recomendó investigar previamente cuánto cuestan estos servicios en la zona donde vive la persona, debido a que las necesidades pueden cambiar considerablemente.
Además, dijo, no implica el mismo gasto mantener un perro pequeño que uno de raza grande, ni tampoco un gato con necesidades médicas recurrentes.
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LA MASCOTA DEBERÍA TENER SU PROPIA CATEGORÍA EN EL PRESUPUESTO
Una vez que la mascota llega al hogar, la recomendación es evitar tratar sus gastos como algo ocasional. Según Méndez, lo conveniente es incorporarlos como un gasto fijo del hogar.
Por ejemplo, si una familia calcula que normalmente necesitará Q400 mensuales para alimentación, higiene y otros cuidados, debería reservar esa cantidad desde que recibe sus ingresos.
Pero el presupuesto no debería quedarse únicamente en ese monto, ya que también tendría que existir una provisión para gastos veterinarios y extraordinarios.
Esto es especialmente relevante porque, como muestran las experiencias de los entrevistados, una consulta, medicamento o tratamiento puede aparecer en un mes en el que ya existen otras obligaciones financieras.
EL FONDO DE EMERGENCIA TAMBIÉN DEBE CONSIDERAR A LA MASCOTA
Enfermedades, accidentes, cirugías, hospitalizaciones, exámenes de laboratorio, diagnósticos por imágenes y tratamientos prolongados son algunos de los gastos que pueden alterar de manera importante las finanzas de una familia.
Por ello, Méndez recomienda que el fondo de emergencia familiar contemple también la posibilidad de que la mascota necesite atención médica inesperada.
Para quienes tienen un presupuesto limitado, no necesariamente debe tratarse de un fondo completamente separado, sino de una provisión específica dentro del ahorro destinado a emergencias.
La importancia de esta previsión se refleja en los testimonios.
Andrea explicó que cuando tiene que afrontar un gasto veterinario reduce salidas a comer u otros gastos que no considera indispensables.
Carlos, por su parte, ha optado por reducir gastos de entretenimiento o posponer compras personales cuando coinciden varias obligaciones relacionadas con sus perros.
¿CUÁNTO DINERO DEBERÍA DESTINARSE A UNA MASCOTA?
Méndez explicó a La Hora que no existe un porcentaje universal, pues el monto dependerá de los ingresos del hogar, la cantidad de mascotas y sus necesidades.
Como referencia, planteó que los gastos recurrentes podrían representar alrededor del 5% al 10% del ingreso neto del hogar, siempre que sea compatible con el resto del presupuesto.
Sin embargo, aclaró que ese porcentaje no debería utilizarse como una regla automática para decidir si una persona puede adoptar.
La prueba más importante consiste en revisar cuánto dinero queda después de cubrir vivienda, alimentación, transporte, servicios, deudas y ahorro básico.
Si después de esas obligaciones no existe capacidad para cubrir regularmente los gastos de la mascota y responder ante una emergencia, podría ser necesario esperar, reorganizar las finanzas o buscar alternativas antes de asumir la responsabilidad.
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ANTES DE ADOPTAR, HAGA CUENTAS
Las experiencias de Andrea, Carlos y María Fernanda muestran que no existe un único costo para tener una mascota.
Mientras sus gastos mensuales oscilan entre Q300 y hasta Q1 mil, dependiendo principalmente del animal y de cuántos tienen, los tres coinciden en que las emergencias veterinarias son uno de los aspectos más difíciles de anticipar.
Por eso, antes de adoptar, el cálculo debería ir más allá de cuánto cuesta la comida cada mes.
La pregunta financiera no es únicamente «¿puedo pagarle el alimento?», sino si el presupuesto familiar tiene espacio para cubrir sus necesidades durante años y, además, responder cuando aparezca un gasto que no estaba previsto.








