
A menos de dos meses de que el balón empiece a rodar en la mayor fiesta del fútbol, el Mundial 2026, la industria textil guatemalteca ya se encuentra en plena delantera con el propósito de competir y asestar goles con la calidad que distingue a su industria textil.
En los talleres, en las máquinas y en cada mesa de trabajo, se siente ya el pulso que trae consigo la algarabía de un evento global de esa categoría. Las primeras piezas se enviarán y estarán a la venta una semana antes del 11 de julio, cuando da inicio la Copa Mundial FIFA 2026.
En ese escenario aparece un nicho que está tomando cada vez más fuerza y que promete convertirse en uno de los motores del sector: la producción de camisetas deportivas dirigidas, principalmente, al mercado estadounidense. Un negocio que crece al ritmo de la expectativa mundialista.
Aunque no se trata de indumentaria oficial, la fiebre del Mundial ya se cuela entre pedidos, telas y colores.
Las camisetas de las distintas selecciones comienzan a dominar las líneas de producción, y con ello se enciende una cadena de efectos: más dinamismo para la industria textil, empleos que se sostienen en el tiempo, entrada de divisas clave para la economía y la posibilidad de seguir posicionando a Guatemala como un referente en la confección textil a nivel internacional.
En este contexto, #LHEconomía siguió paso a paso el recorrido de estas prendas que pronto cruzarán fronteras para llegar a miles de aficionados que las vestirán con orgullo.
DISEÑO, PRODUCCIÓN Y EMPAQUE
Todo comienza en el área de diseño. Allí llegan las plantillas digitales de las selecciones participantes, que luego se transforman en piezas reales: frente, espalda, mangas y cuellos que empiezan a tomar forma según cada talla.
Después, el proceso entra en calor en las máquinas de sublimación. A casi 195 grados, la tinta se funde con la tela de poliéster en cuestión de segundos, dejando colores vivos que no están hechos para borrarse con facilidad.
Pero los detalles no se detienen ahí. En paralelo, los logotipos se incorporan mediante la técnica DTF, aplicada con presión y calor para lograr una adherencia precisa, casi definitiva.
Un paso más, el refilado elimina los excedentes de tela, y la confección ensambla cada parte con precisión casi quirúrgica. Hombros, cuello, mangas y costados se unen hasta dar vida a la prenda final.
Luego viene el control de calidad, el planchado y el empaque. Todo listo para salir.
Todo lo anterior es tan, pero tan rápido, que durante 15 minutos, manos guatemaltecas, máquinas y un procedimiento meticuloso y cuidadoso convierten una idea en una prenda que terminará en las gradas, vibrando junto con la emoción del fútbol mundial.

PRODUCCIÓN EN ASCENSO
Alejandro Ceballos, vicepresidente de la Comisión de Vestuario y Textiles, afirma que el impacto directo del Mundial aún no se refleja, pero las proyecciones ya están en marcha.
“Calculamos pedidos de 10 mil docenas entre playeras y souvenirs en un periodo de cuatro semanas”, indicó. Esto equivaldría a una producción semanal cercana a las 2 mil docenas.
Actualmente, el 95% de los pedidos y la producción tiene como destino Estados Unidos, consolidándose como el principal mercado para este tipo de prendas. En ese país, las playeras más solicitadas corresponden a figuras internacionales como Lionel Messi, la selección de Brasil y Cristiano Ronaldo.
COMPETENCIA GLOBAL Y COSTOS AL ALZA
En términos de competitividad, Ceballos explicó que Guatemala mantiene ventajas frente a México en costos, pero enfrenta dificultades frente a China, cuyos subsidios estatales le permiten dominar el mercado global.
“Con relación a México somos más baratos, pero con China somos aproximadamente un 25% más caros. Nadie compite con China”, afirmó.
A esto se suma el incremento en los costos de producción, especialmente en el poliéster —principal materia prima—, cuyo precio ha aumentado cerca de 20% por ser un derivado del petróleo. Los insumos provienen principalmente de Estados Unidos y El Salvador, con una menor participación local.
La demanda proyectada para el Mundial podría traducirse en la generación de entre 1,500 y 2,000 empleos, entre directos e indirectos, dentro de la cadena de producción textil.
Asimismo, el sector estima un impacto económico de entre USD 5 y USD 7 millones impulsado por la exportación de estas prendas.
TIEMPOS Y EXIGENCIAS DEL MERCADO
El modelo de negocio responde a exigencias estrictas por parte de los compradores internacionales, quienes demandan entregas inmediatas y estándares de calidad global.
Según detalló Ceballos, los pedidos se distribuyen en diferentes momentos: algunos se envían previo al inicio del torneo, mientras que otros se despachan durante las semanas posteriores a la inauguración, dependiendo del comportamiento del mercado.

Aunque el “efecto Mundial” aún no se manifiesta plenamente, la industria textil guatemalteca ya se encuentra en fase de preparación.
La combinación de capacidad productiva, mano de obra y cercanía con el mercado estadounidense posiciona al país como un actor relevante en este segmento, aunque condicionado por la competencia internacional y los costos de producción.







