
La economía guatemalteca, dependiente en un 100% de importaciones de petróleo, queda expuesta a un frente de riesgo que no controla: la escalada de precios del crudo derivada del conflicto en Oriente Medio.
Así lo advierte un nuevo informe global de Fitch Ratings, que anticipa un segundo semestre de 2026 marcado por la turbulencia global, apenas tres días después de que la calificadora concluyera su visita anual de revisión al país.
El conflicto persistente en Oriente Medio ha propiciado que el crudo Brent, de referencia internacional, subiera un 3.2% hasta los USD 90.95 por barril este lunes, mientras que el crudo de referencia estadounidense, el WTI de Texas, aumentó un 2.8% hasta los USD 84.04 por barril.
Estos, entre otros indicadores, así como las políticas que adoptan los países antes esos choques externos son parte de lo que evalúan organismos internacionales.
Para Guatemala y América Latina el mensaje de Fitch advierte que el choque petrolero se traduce en transporte más caro, electricidad más costosa y mayor inflación. Guatemala es importador neto de petróleo, por eso, cuando sube el precio internacional, el efecto llega rápido al bolsillo.
La Hora intentó conocer la postura de la calificadora de riesgo respecto de su visita. La oficina de prensa de Fitch dijo que esta responde a su proceso anual de revisión.
«Por el momento, no estamos en posición de realizar comentarios adicionales sobre esta visita. No obstante, en cuanto dispongamos de información que pueda ser compartida, lo haremos», informaron.

GOBIERNO ATENTO Y BAJO ESCRUTINIO
El Presidente Bernardo Arévalo reconoció durante su conferencia de prensa semanal que la economía mundial enfrenta tiempos difíciles.
Sin embargo, defendió la resiliencia de Guatemala: “Esperamos que la economía guatemalteca pueda crecer al menos 4%”.
Las autoridades monetarias del país citan como respaldo las reservas nacionales sólidas, la baja relación deuda/PIB y un tipo de cambio estable, entre otros indicadores.
Arévalo también destacó que las firmas calificadoras de riesgo crediticio perciben estas fortalezas.
Para el Presidente, la inversión pública será clave para sostener el crecimiento pese al contexto externo. Esto también ha formado parte de las recomendaciones emitidas por las calificadoras para alcanzar el tan ansiado «Grado de Inversión».
PRESIÓN ACELERA CON RAPIDEZ
Por su parte, datos del Banco de Guatemala indican que frente a junio de 2025 la inflación está 0.49 puntos más alta, lo que indica que los precios siguen subiendo más rápido que hace un año.
“El precio del petróleo seguirá presionando los precios de los productos. Es un tema que las autoridades monetarias analizarán de cerca para paliar los efectos de la inflación importada y posiblemente aumentar tasa de interés líder”, analistas de la facultad de economía de la Universidad Rafael Landívar.
Esa presión no es menor. En un país donde gran parte del ingreso familiar se destina a alimentación y transporte, el encarecimiento de los combustibles erosiona el poder adquisitivo.
En este sentido, el Instituto Nacional de Estadística reportó que, en junio 2026, un quetzal valía 0.96 centavos comparado con el año base 2024. Traducción: con el mismo quetzal de hace 2 años hoy se compra 4% menos. Perdió 0.04 centavos de poder adquisitivo en el último año.
Si la inflación importada se mantiene, el margen para bajar tasas se reduce y la inversión podría frenarse.
Fitch Ratings evalúa a Guatemala: el país busca consolidar su avance hacia el grado de inversión
OPORTUNIDADES Y LA RUTA PARA CAMINAR
Fitch proyecta que los mercados emergentes sin China crecerán 3.2% este año, menos de lo previsto.
En ese escenario, América Latina enfrenta condiciones financieras más caras, mayor costo de financiamiento externo y riesgo de que se retrasen proyectos de infraestructura.

Guatemala tiene dos amortiguadores: las remesas y el comercio con Estados Unidos. Si la economía estadounidense evita una desaceleración fuerte, ese vínculo ayudará a sostener el consumo.
Pero no elimina el riesgo. Con el petróleo caro, también suben los costos para la industria, la agricultura y la logística.
A pesar de los obstáculos, el informe ofrece una hoja de ruta. La capacidad de América Latina para navegar hacia 2026 dependerá de:
- Política monetaria disciplinada para contener la inflación sin sofocar el crecimiento.
- Responsabilidad fiscal para mantener la confianza de los inversores.
- Apoyo social específico para proteger a los hogares vulnerables del aumento de los costos de la energía.
- Inversión en tecnología y productividad, para que la región pueda participar más plenamente en la transformación global impulsada por la IA.
Guatemala, al igual que sus vecinos, debe equilibrar la precaución con la ambición.
Fortalecer las instituciones, mejorar la infraestructura y profundizar la integración con las cadenas de valor globales serán esenciales para capear la tormenta.
2026 será un año de decisiones. El petróleo caro recuerda que las crisis globales llegan rápido a Guatemala.
El país tiene bases macroeconómicas sanas y el respaldo de las calificadoras. Ahora el reto es convertir esa estabilidad en crecimiento que se sienta en los hogares.







