
Los devastadores terremotos en Venezuela han reducido hasta cuatro puntos las previsiones independientes de crecimiento para este año, que oscilaban entre un 4 % y un 8 %, y han sacudido el proceso económico que comenzó tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero pasado.
Desde el 24 de junio, cuando ocurrieron los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que dejaron al menos 3 mil 811 muertos y 16 mil 740 heridos, las prioridades son otras, entre ellas dar una solución a las más de 17 mil 900 personas que se quedaron sin vivienda y que se encuentran, en su mayoría, en campamentos transitorios.
En ese sentido, el país que se encaminaba hacia un prometedor futuro, tras años de crisis, tiene el reto de recuperar la infraestructura afectada y reconstruir las zonas devastadas.
CRECIMIENTO ECLIPSADO
La catástrofe ha eclipsado una nueva era económica marcada por una apertura de sectores estratégicos como el petrolero, el corazón de la economía venezolana, el minero y el eléctrico al capital privado y extranjero, así como por el regreso del país al mundo occidental y al sistema financiero internacional.
Esa apertura ya había dado resultados como la firma de acuerdos con energéticas estadounidenses y europeas, en plenos acercamientos con el Gobierno de Donald Trump, que ha seguido muy de cerca la gestión de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro hasta que asumió el cargo tras la captura del chavista.
Ahora esa estrecha colaboración, impensable hasta enero pasado, está enfocada en estos momentos en las consecuencias del desastre.
ECONOMÍA EN MODO TRAGEDIA
Felipe Capozzolo, presidente de Fedecámaras, la mayor patronal venezolana, dijo a EFE que si bien los principales centros agrícolas, industriales, turísticos y comerciales, así como los campos petroleros, están fuera del epicentro del desastre, la tragedia igual trastoca la economía nacional y retrasa los planes.
«La economía se pone en modo tragedia», afirmó el dirigente empresarial, quien prevé que la catástrofe se lleve por delante dos o tres puntos del producto interno bruto (PIB).
El doble terremoto causó daños en edificios residenciales y corporativos, comercios, hoteles, hospitales, escuelas, centros comerciales, industrias, carreteras, puentes y en el principal aeropuerto internacional del país, el Simón Bolívar, en La Guaira (norte, aledaña a Caracas), la región devastada.
Una primera evaluación de la agencia espacial estadounidense NASA indica que el doble terremoto podría haber dejado unos 58 mil 870 edificios dañados o destruidos.
El Gobierno venezolano cifra en 190 los edificios colapsados.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima de manera preliminar en USD 6 mil 700 millones los daños físicos directos.
Capozzolo propone que haya planes de reconstrucción en alianza con el sector privado para ayudar a que el país se levante «lo más rápido posible», lo que considera que requerirá financiamiento internacional.
La presidenta encargada ha informado de conversaciones con países como EE.UU. y Brasil e instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial para el proceso de recuperación. Además, ha pedido el apoyo del PNUD para impulsar programas de vivienda.
Rodríguez anunció recientemente la creación de un fondo inicial con el equivalente a USD 200 millones y de una cuenta en la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- para donaciones internacionales.
El jefe del Comando Sur de EE. UU. visita Venezuela para coordinar la reconstrucción
INTERÉS ECONÓMICO DE EE.UU, INTACTO
Para el economista Asdrúbal Oliveros, el proceso económico que se inició este año «sigue», pero «afectado por la reconstrucción y sus demandas».
Caracas tiene ahora que «tratar de resolver los daños a la infraestructura, la atención a los damnificados y hacer frente a los problemas logísticos».
El experto indicó que si previamente se esperaba un crecimiento de entre un 5 y un 8 %, es probable que ahora oscile entre el 2 y el 4 %.
Además, prevé que haya «mayores presiones inflacionarias porque el Gobierno va a tratar de ejecutar más gasto para hacer frente a las necesidades de la reconstrucción».
Pero si bien esta coyuntura «cambia un poco la hoja de ruta, eso no significa que se hayan abandonado los objetivos iniciales» ni que EE.UU. «esté abandonando lo que se ha planteado con Venezuela».
Para el Gobierno estadounidense, agregó Oliveros, la energía «sigue siendo clave».
Washington ya aclaró la semana pasada que su plan «permanece intacto».







