
Apple e Intel alcanzaron un acuerdo preliminar para que este último produzca parte de los chips utilizados en los dispositivos de la compañía de la manzana, según informó este viernes The Wall Street Journal.
El pacto, que se produce tras más de un año de intensas negociaciones, representa una victoria estratégica para la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha presionado activamente para que las grandes tecnológicas estadounidenses trasladen su cadena de suministro a territorio nacional y reduzcan su dependencia de fabricantes extranjeros.
Esta operación se enmarca en la nueva etapa de Intel, en la que el Gobierno de EE.UU. posee una participación del 10 % tras convertir el pasado verano cerca de USD 9 mil millones en subvenciones federales en acciones de la compañía.
Hasta ahora, Apple ha dependido casi exclusivamente de Taiwán Semiconductor Manufacturing (TSMC) para la producción de sus procesadores de última generación.
Sin embargo, las limitaciones de suministro y la creciente demanda de chips para inteligencia artificial (IA) por parte de competidores como Nvidia mermaron la capacidad de negociación de Apple y su acceso a suministros suficientes.
El consejero delegado de Apple, Tim Cook, reconoció recientemente dificultades para satisfacer la demanda de iPhones y ordenadores Mac debido a la escasez de componentes avanzados, una situación que el acuerdo con Intel busca mitigar a largo plazo.
Para Intel, bajo la dirección ejecutiva de Lip-Bu Tan desde la primavera pasada, el contrato con Apple se suma a los ya firmados con Nvidia y SpaceX, alianzas que buscan devolver a la empresa estadounidense el liderazgo en el sector de la fundición, después de años de estancamiento frente a rivales como Samsung y la propia TSMC.
Tras conocerse la noticia, las acciones de Intel registraron una fuerte subida el viernes de más de un 13 %, alcanzando un máximo histórico cercano a los USD118 por título.
EFE







