Manifestantes chocan con la policía en una protesta por la detención del rapero Pablo Hasél en Barcelona, España. Foto La Hora/AP/Emilio Morenatti.

MADRID
Agencia AP

Catorce personas fueron detenidas en protestas violentas en varias ciudades españolas tras la detención del rapero Pablo Hasél, según la policía. El artista se había encerrado el martes en una universidad con docenas de seguidores para evitar ir a prisión y llamar la atención sobre su campaña en defensa de la libertad de expresión.

Los servicios de emergencias informaron el miércoles de 33 personas atendidas por lesiones en los disturbios.

Miles de personas participaron en una protesta en la ciudad nororiental de Barcelona, donde se prendió fuego a varios contenedores de basura y algunas personas lanzaron piedras a la policía. Varias tiendas y un banco sufrieron daños en escenas caóticas en una de las calles principales de la ciudad. Las autoridades municipales estimaron unos daños de unos 70.000 euros (84.000 euros), según dijeron a la Televisión Española.

También se produjeron manifestaciones más pequeñas en otras ciudades españolas. Había nuevas protestas convocadas el miércoles.

El pulso entre la policía y Hasél terminó el martes por la mañana cuando policías con equipo antimotines le detuvieron en la Universidad de Lleida, en el nordeste de España. Fue trasladado a prisión para cumplir su condena de 9 meses de prisión por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo en una canción sobre el rey emérito Juan Carlos I y 64 tuits.

Su caso ha llamado mucha atención y muchos artistas, famosos y políticos han expresado su apoyo y reclamado un cambio en la conocida como «Ley mordaza» española.

El gobierno del país, una coalición de izquierdas, anunció la semana pasada que tenía planes para cambiar el código penal y eliminar las penas de prisión por delitos relacionados con la libertad de expresión.

Hasél, cuyo nombre real es Pablo Rivadulla Duró, ya había afrontado antes cargos de agresión, allanamiento de un espacio privado, enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona.

Amnistía Internacional señaló que el caso era el último en una serie de juicios en España artistas y usuarios de medios sociales amparadas por la Ley de seguridad pública de 2015, aprobada por un gobierno conservador.

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