POR AGENCIAS/AP
Washington

Aunque el vicepresidente Mike Pence rechazó vigorosamente días atrás un informe de prensa de que se está preparando para una campaña presidencial en 2020, ha estado forjando su propia identidad política, cultivando una imagen de estabilidad que contrasta con la volatilidad de un mandatario impredecible, recaudando fondos para su comité político y encabezando actos del Partido Republicano en estados clave.

Pence lleva el mensaje del presidente Donald Trump donde quiera que vaya, pero a medida que caen los índices de aprobación de Trump, el vicepresidente enfrenta la realidad de que una presidencia fallida de su jefe pueda manchar para siempre su propio futuro político.

Trasladándose por todo el país a bordo del su avión oficial, el Air Force Two, el vicepresidente republicano ha sido un mensajero leal de Trump, pero al mismo tiempo ha recaudado más de un millón de dólares en los últimos meses para su comité político, encabezó eventos del Partido Republicano en estados como Iowa y Ohio, y recibió a personalidades republicanas para cenar en su residencia formal en Washington.

Pence también se está preparando para su cuarto viaje al extranjero en los últimos seis meses, una agenda de trabajo que lo ha librado de las intrigas diarias de la Casa Blanca de Trump y de una investigación especial sobre los lazos del equipo de campaña de Trump con Rusia.

El estira y afloja del vicepresidente con Trump se reflejó en la vigorosa respuesta de su equipo luego de un artículo publicado el domingo por el periódico The New York Times, que indicó que Pence podría estar comenzado a preparar el terreno para su posible candidatura presidencial en 2020, en caso de que Trump no busque la reelección.

En una larga declaración el mismo domingo, Pence dijo que «las aseveraciones en este artículo son categóricamente falsas». Adicionalmente, el portavoz del vicepresidente hizo múltiples apariciones en las redes de cable el lunes para reforzar lo dicho por Pence contra el artículo del Times.

Pocos republicanos creen que Pence desafiaría a Trump en la elección primaria republicana de 2020, pero al mismo tiempo, reconocen en privado que Trump podría ser el primer presidente desde Richard Nixon que deje el poder a medio mandato o que se abstenga de buscar la reelección, ya sea por razones políticas o personales.

Pence estaría mal asesorado si no se preparara para una eventual salida temprana de Trump, por improbable que sea, agregan los cuadros republicanos.

«Creo que Pence se prepara para la reelección con la misma fórmula dentro de cuatro años», expresó el ex representante republicano Vin Weber. «Pero sería ridículo decir que no le pasa por la cabeza la posibilidad de que el presidente no esté en la boleta, por cualquier razón, de salud o política».

Pence, de 58 años, enfrenta una delicada realidad política: Su futuro está ligado al de Trump. Una presidencia exitosa de Trump lo dejaría bien ubicado de cara a las elecciones del 2024, mientras que una presidencia fallida comprometería seriamente su carrera política.

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