Por DAVID RISING,
BERLÍN
Agencia AP

Ello parece mostrar que los alemanes están dispuestos a sufrir ciertas dificultades económicas, como por ejemplo un alza en los precios de los combustibles si aumentan las tensiones con Rusia, siempre y cuando perdure la imagen de que la canciller está enfrentando la situación.

«Ella se mantiene firme y esto da a los alemanes la impresión de que ella está haciendo un buen trabajo defendiendo los intereses de los alemanes», opinó Nils Diederich, un politólogo de la Universidad Libre de Berlín. «No creo que hay muchos gobiernos de Europa que tengan una situación tan estable como la que tiene Alemania ahora».

La popularidad de Merkel está en 65% según las encuestas más recientes y su partido es de lejos el más popular de Alemania. Aunque su política de mesura ha ayudado a dar la imagen de que ella está firme al timón en medio de aguas turbulentas, lo cierto es que Alemania no está en una situación tan vulnerable como otros países, especialmente los de Europa Oriental.

Alemania es el país que más importa gas de Rusia, pero el gas ruso es sólo el 30% de su suministro. Si el presidente ruso Vladimir Putin llegase a suspender el envío de gas por completo — algo que, como ha señalado Merkel, no pasó ni siquiera durante la Guerra Fría — Alemania conseguiría suministros de otros países, aunque a un precio mayor. Además, siempre puede recurrir a otras fuentes de energía, como el carbón, para compensar cualquier déficit.

«Los rusos necesitan el dinero de Alemania», dijo Carsten Brzeski, economista del banco ING-DiBa en Fráncfort. «Yo diría que si Putin comienza a lanzar represalias en el sector energético, lo hará contra países de Europa Oriental porque algunos de ellos dependen hasta en 100% del gas ruso».

En cuanto al comercio, las exportaciones alemanas a Rusia ascendieron a 36.100 millones de euros el año pasado, nada mal, pero es apenas 3,3% del comercio exterior total del país. Las importaciones de Rusia comprendieron 40.400 millones de euros, o 4,5% del total.

Con eso, Rusia aparece en el puesto 11 de los países que más comercio tienen con Alemania, menos que Francia, Holanda, China, Estados Unidos, Gran Bretaña y muchos más. Brzeski estimó que para Alemania, la debilidad del crecimiento económico en otros países es una amenaza mucho mayor a sus exportaciones que el conflicto en Ucrania.

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