Por KATE BRUMBACK,
ATLANTA
Agencia AP

Nancy Writebol arribó desde Monrovia, Liberia, en un avión privado a la base aérea Dobbins, de donde una ambulancia la llevó al hospital de la Universidad de Emory, vecino a la sede de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades. La bajaron de la ambulancia en una camilla. Tres días atrás, el doctor Kent Brantly arribó al mismo lugar y bajó caminando de la ambulancia.

Los dos pacientes —que ahora se encuentran en una unidad de aislamiento en Emory— resultaron infectados a pesar de las precauciones cuando traban a enfermos de ébola en África occidental, donde el virus supera los esfuerzos de los gobiernos por contenerlo y ha matado a 900 personas hasta el momento.

Y si bien los familiares dicen que ambos han mejorado con el nuevo suero, los médicos en Emory no han divulgado información sobre el tratamiento. El empleador de Writebol, la obra de bien público SIM, expresó hoy que su estado es grave, pero estable.

El suero fue elaborado con fondos de las fuerzas armadas por una compañía de San Diego que usó anticuerpos tomados de ratones inyectados con el virus ébola. Se utilizan plantas de tabaco de Kentucky para reproducirlo.

Si el suero resulta eficaz, podría generar presiones para acelerar los ensayos y la producción y tratar de contener el brote en África. Pero tomaría años demostrar la eficacia de un tratamiento y empezar a producirlo masivamente.

Brantly, de 33 años, y Writebol, de 59, trabajaban en la clínica de unos misioneros en las afueras de la capital liberiana. El brote de ébola más grande que se haya registrado se ha extendido a Guinea, Sierra Leona y a Lagos, Nigeria, una ciudad densamente poblada de millones de habitantes.

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