Un buey está rodeado de árboles quemados en Santa Juana, Chile. Foto La Hora: AP

Los incendios forestales que afectan a Chile provocan daños en los suelos, frutas y verduras, que en algunos casos tardarán años en recuperarse, señaló el martes Santiago Roja, director del Instituto de Desarrollo Agropecuario.

Los siniestros comenzaron hace 13 días y han arrasado más de 425.000 hectáreas en las regiones del Ñuble, Biobío y La Araucanía, en el centro sur chileno, y han causado la muerte de 25 personas y de miles de animales. De los 206 fuegos activos, 60 están aún descontrolados.

La ministra del Interior, Carolina Tohá, informó que el lunes murió un brigadista que fue aplastado por un árbol mientras cavaba cortafuegos.

 

Rojas declaró que las hortalizas se pueden recuperar en unos seis meses, los berrys tardarán entre dos y tres años y los frutales y las vides demorarán entre tres y cinco años.
Sobre los animales precisó que, según cifras preliminares, murieron calcinados unos 4.600, principalmente aves de corral productoras de carnes y huevos, ovejas, cabras y vacunos, entre otros. Agregó que también fueron afectadas unas 9.000 colmenas, de un total de 12.500.

Los incendios también se reflejarán en algunas exportaciones chilenas, como las de maderas y vinos. En 2022 Chile exportó 59.000 millones de dólares, de los cuales 31.000 corresponden a productos distintos al cobre, como las maderas y los 828 millones de litros de vino. De estos últimos, poco más de la mitad corresponde a los que tienen denominación de origen, lo que identifica el país de origen o la localidad donde se produjeron.

Entre las localidades más afectadas por las llamas está el emblemático Valle de Itata, en Ñuble, unos 400 kilómetros al sur de la capital chilena que no sólo perdió viñedos, sino también su enoturismo, tras la cancelación de reservas de turistas.

El valle del Itata es una de las zonas vitivinícolas más antiguas de Chile, con cepas que se pueden rastrear por más de 400 años, y se caracteriza por viñas propias que empezaron a cultivarse tras la conquista española, en el siglo XVI, cuando los sacerdotes plantaron las primeras viñas para producir el vino que necesitaban para sus misas.

El enólogo Leonardo Erazo contó que perdió el 90% de sus seis hectáreas de viña, algunas de ellas con cepas de más de 200 años, como las parras de Cinsault, Carignan y Moscatel, con las que elaboraba vinos artesanales y orgánicos. Erazo está entre los viñateros que exportan algunos miles de litros, que en el Itata alcanza a unos 120.000 litros.

Erazo, que como todos se aprestaba a empezar la vendimia, cuya cosecha suele partir los primeros días de marzo, afirmó que no habrá uva ni este año ni el próximo debido a lo que tardan las viñas en crecer, sin contar con los daños en los suelos. «Hay algunas (parras) chamuscadas, pero a otras las agarró el fuego y se quemó todo», relató.

 

El presidente de la Asociación Gremial de Viñateros del Valle del Itata, Víctor Castellón, dijo que las viñas con complicaciones por el fuego o por el humo alcanzan a un 80% del total.
El gobierno ha dicho que habrá «un aporte específico» a los afectados por los siniestros y créditos para las empresas más grandes.

Los 60 incencios descontrolados siguen avanzando, según informó el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve. El combate a la emergencia «está en una situación de mayor contención», matizó.

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