La nueva versión sin restricciones de Twitter del autoproclamado campeón de la libertad de expresión Elon Musk podría chocar con las nuevas normas en Europa, Foto La Hora/AP

Días después de asumir el control de Twitter y una semana antes de las elecciones de mitad de periodo en Estados Unidos, el multimillonario Elon Musk se ha posicionado como el moderador en jefe de una de las plataformas de redes sociales más importantes en la política estadounidense.

Musk ha dicho que no tomará decisiones importantes sobre los contenidos ni restaurará cuentas prohibidas sin establecer antes un «consejo de moderación de contenidos» con diversos puntos de vista. Sin embargo, su propio proceder como un prolífico tuitero indica lo contrario.

 

El multimillonario se ha involucrado directamente con figuras de la derecha política que han solicitado restricciones más laxas, entre ellos un candidato republicano al cargo de secretario estatal de Arizona que le atribuye a Musk haberle permitido tuitear de nueva cuenta después de que su cuenta fue suspendida brevemente el lunes.

Musk incluso cambió su perfil a «Operador de la Línea de Quejas de Twitter», con una foto suya de cuando era niño sosteniendo un teléfono. Pero es casi imposible para aquellos fuera de Twitter saber qué influencias esté moviendo o qué cuentas han sido suspendidas: La compañía ha dejado de responder a preguntas de la prensa, salvo las pocas a los que Musk responde con tuits.

Las prometidas intervenciones de Musk comenzaron la semana pasada en su primer día como propietario de Twitter. Un comentarista político conservador de un programa en línea compartió ejemplos de que la plataforma supuestamente favorece a los liberales y silencia en secreto a las voces conservadoras, una crítica habitual que la directiva de Twitter había calificado como inexacta. «Estaré investigando más hoy», respondió Musk.

El asunto continuó cuando la hija del psicólogo canadiense Jordan Peterson —cuyas provocadoras críticas hacia la cultura de lo «políticamente correcto» y el feminismo son populares entre algunos activistas de derecha— solicitó a Musk que restaurara la cuenta de su padre después de que un tuit sobre el actor transgénero Elliot Page aparentemente contravino las normas de Twitter sobre conductas de odio.

«Todas las personas suspendidas por motivos menores y dudosos serán liberadas de la cárcel de Twitter», prometió Musk. Meses antes, Musk había dicho en referencia Peterson que Twitter «se estaba extralimitando en silenciar las opiniones divergentes».

Una de las primeras grandes acciones de Musk fue dirigir una carta abierta a los anunciantes —la principal fuente de ingresos de Twitter— en la que se comprometió a no permitir que la plataforma se convierta en un «horrible escenario de riñas» mientras avanza en sus planes para fomentar la libre expresión en la plataforma. Musk ha sugerido solicitar a los usuarios el pago de ocho dólares por una codiciada marca de verificación azul como una manera para diversificar los ingresos.

La marca de verificación es criticada como un símbolo de elitismo en la plataforma. Pero su propósito principal ha sido verificar que las cuentas ante la vista pública —como las de políticos, marcas y periodistas— corresponden realmente a sus usuarios. Ha sido una herramienta para impedir la suplantación y contener el flujo de desinformación.

Twitter es una plataforma vital para el proceso electoral en Estados Unidos. Foto La Hora: Marcio José Sánchez, Archivo/AP.
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