El papa Francisco participa en una misa por el 27mo Congreso Eucarístico nacional en Matera, en el sur de Italia. Foto: La Hora/AP

El papa Francisco viajó el domingo al sur de Italia para clausurar un congreso eclesiástico italiano que coincidió con las elecciones nacionales en Italia, y emitió un mensaje que tocaba temas clave de la campaña, como la inmigración.

Ni Francisco ni sus anfitriones mencionaron los comicios durante la misa al aire libre, aunque la conferencia episcopal italiana había instado a la población a votar en unas elecciones rodeadas de expectación y que podrían dar pie al primer gobierno italiano de ultraderecha desde la II Guerra Mundial.

Al final de la misa en Matera, Francisco, improvisó unas palabras en las que pidió a los italianos que tuvieran más hijos. “Me gustaría pedirle a Italia: Más nacimientos, más niños”, dijo Francisco.

 

Italia tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo y Francisco ha lamentado a menudo ese “invierno demográfico”.

La líder de ultraderecha Giorgia Meloni, que hizo campaña bajo el lema “Dios, familia y patria”, también ha pedido que Italia cambie la tendencia demográfica y propuesto más incentivos financieros para que las parejas tengan hijos.

Francisco también se pronunció sobre un tema crónico en Italia y señaló que el domingo coincidía con el Día Mundial de los Migrantes y los Refugiados en la Iglesia católica. El papa pidió un futuro en el que se aplique el “plan de Dios” y los migrantes y víctimas del tráfico de personas vivan con paz y dignidad, así como un “futuro más inclusivo y fraternal”.

“Los inmigrantes deben ser acogidos, acompañados, apoyados e integrados”, afirmó.

Meloni y su alianza de centroderecha ha prometido iniciar una dura campaña contra los migrantes que llegan a Italia a través de contrabandistas con sede en Libia. El Partido Democrático, de centroizquierda, ha pedido entre otras cosas que se facilite el acceso a la ciudadanía para hijos de los recién llegados.

La misa fue oficiada por un protegido de Francisco, el cardenal Matteo Zuppi, que lidera la conferencia episcopal italiana y está vinculado desde hace años con la Comunidad de San Egidio, una organización benéfica con sede en Roma conocida por su acercamiento a los migrantes y a los pobres.

Francisco, de 85 años, se veía cansado durante la visita, programada antes de que se convocaran las elecciones anticipadas italianas y que se celebró al día siguiente de otro viaje del pontífice a la localidad de Asís, en Umbría. Francisco ha utilizado bastón y silla de ruedas este año debido a una distensión en los ligamentos de la rodilla que le complica caminar y estar parado.

 

Su viaje a Matera, una ciudad sureña conocida por sus viviendas en cuevas, sufrió un pequeño cambio de última hora debido a las tormentas que azotaron buena parte de la península italiana durante la noche. Aunque en un principio el papa iba a viajar en helicóptero el domingo por la mañana desde el Vaticano, en su lugar viajó a Matera en jet desde el aeropuerto Ciampino de Roma.

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