Ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los 20 participan en la sesión de apertura de la cumbre en Nusa Dua, Indonesia. Foto La Hora: Stefani Reynolds/Pool Photo vía AP.

 

Profundamente divididos, diplomáticos de alto rango de las naciones en desarrollo más ricas y más grandes del mundo no lograron encontrar un punto común el viernes sobre la guerra de Rusia en Ucrania ni acerca de cómo lidiar con sus impactos globales, lo que dejó inciertas las posibilidades de cooperación futura en el foro.

En conversaciones que fueron alteradas por dos acontecimientos políticos no relacionados e inesperados, entre ellos el impactante asesinato de un ex primer ministro japonés, lejos del centro turístico indonesio de Bali donde se llevaban a cabo las reuniones, los ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los 20 escucharon un emotivo llamado a la unidad y al fin de la guerra por parte de su anfitrión indonesio.

Sin embargo, el consenso siguió siendo elusivo en medio de la profundización de las divisiones Este-Oeste impulsadas por China y Rusia, por un lado, y Estados Unidos y Europa por el otro. No fue tomada ninguna foto de grupo ni se emitió un comunicado final como se ha hecho en años anteriores, y la acritud pareció generalizada, especialmente entre Rusia y los participantes occidentales.

Aunque estuvieron presentes en la misma sala al mismo tiempo por primera vez desde que inició la guerra de Ucrania, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, se ignoraron intencionalmente.

Lavrov abandonó los procedimientos al menos dos veces: Una cuando su homóloga alemana Annalena Baerbock habló en la sesión de apertura y otra justo antes que el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, hablara por video en la segunda sesión, de acuerdo con un diplomático occidental presente.

La reunión comenzó apenas unas horas después que el primer ministro británico Boris Johnson anunciara su dimisión el jueves, lo que provocó que su secretaria del Exterior, Liz Truss, abandonara Bali. La reunión justo iniciaba al momento en que balearon al ex primer ministro japonés Shinzo Abe, que murió más tarde a causa de sus heridas.

 

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