La canciller Angela Merkel, permanece de pie junto al gobernador Armin Laschet, derecha, el principal candidato de la Unión Demócrata Cristiana. Foto La Hora/Martin Meissner/AP

Los socialdemócratas de centro-izquierda y el bloque de centro-derecha de la canciller Angela Merkel se atribuyeron este domingo que encabezarán el próximo gobierno de Alemania, donde las proyecciones mostraban que el partido de la gobernante se perfila hacia su peor desempeño en unas elecciones nacionales.

El resultado parecía poner a la mayor economía de Europa en camino a una larga disputa para formar un nuevo gobierno, mientras Merkel se mantiene en el puesto de manera interina hasta que un sucesor sea juramentado. Una coalición de tres partidos para gobernar, con dos fuerzas de oposición que han sido tradicionalmente rivales ideológicos -los ambientalistas Verdes y el Partido Democrático Libre, proempresarial-, podrían ser la ruta más probable al poder para los dos candidatos principales.

Sólo uno de los tres aspirantes a suceder a Merkel, la cual optó por no postularse a un quinto período, parecía contento después de la votación del domingo: el socialdemócrata Olaf Scholz, vicecanciller saliente y ministro de Finanzas que sacó a su partido de un estancamiento de tres años.

Scholz señaló que los resultados pronosticados eran «un mandato muy claro para garantizar ahora que conformemos un gobierno bueno y pragmático para Alemania».

 

Los Verdes aspiraron por primera vez a la cancillería con su colíder Annalena Baerbock, que se quedó bastante distante de superar a los dos grandes partidos tradicionales de Alemania luego de una campaña plagada de errores. Armin Laschet, gobernador del estado de Renania del Norte-Westfalia, que superó a un rival más popular para obtener la candidatura del bloque de la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán) de Merkel, tuvo dificultades para motivar a las bases del partido y cometió errores.

Según las proyecciones que difundió la televisora pública ARD, basadas en encuestas de salida y el escrutinio inicial, los socialdemócratas captaban 25,7% de los votos y la CDU 24,5%. De acuerdo con proyecciones separadas de la televisora pública ZDF, los socialdemócratas iban adelante con un porcentaje que oscilaba entre 26% y 24,5%. Ningún partido ganador en unas elecciones nacionales de Alemania había captado antes menos de 31% de los votos.

Ambas proyecciones daban a los Verdes alrededor de 14% y a los demócratas libres 12%.

«Por supuesto, esto es una pérdida de votos que no es agradable», afirmó Laschet en referencia a los resultados, que parecían encaminarse a ser mucho más malos que el peor desempeño previo de la CDU, de 31% en 1949. Pero con la salida de Merkel después de encabezar al país durante 16 años, «nadie tuvo un bono en estas elecciones por ser el titular en ejercicio», subrayó.

Miembros de la Unión Demócrata Cristiana observan los primeros resultados de las elecciones parlamentarias en Alemania en la sede del partido. Foto La Hora/Markus Schreiber/AP

Horas antes, Laschet dijo ante simpatizantes entusiastas que «haremos todo lo que podamos para formar un gobierno bajo el liderazgo de la Unión, porque Alemania necesita ahora una coalición para el futuro que modernice nuestro país».

Ahora pareciera que tanto Laschet como Scholz estarán cortejando al mismo par de partidos. Los Verdes se inclinan tradicionalmente por los socialdemócratas y los demócratas libres por la Unión, pero ninguno descartó ir en sentido opuesto.

La otra opción era repetir la «gran coalición» saliente de la CDU y los socialdemócratas que ha gobernado Alemania durante 12 de los 16 años de Merkel en el poder, pero evidentemente había pocos deseos de repetir eso tras años de riñas en el gobierno.

 

El líder de los demócratas libres, Christian Lindner, también parecía estar dispuesto a gobernar, mostrándose abierto hacia los Verdes.

«Aproximadamente el 75% de los alemanes no votaron por el partido del próximo canciller», declaró Lindner durante una discusión en la televisora ZDF con los líderes de todos los partidos. «Así que podría ser recomendable… que los Verdes y los demócratas libres hablen primero entre sí para estructurar todo lo que siga».

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