Manifestantes se congregan en el centro de Hamburgo, Alemania, durante una protesta contra las medidas por el rebrote del coronavirus. (Markus Scholz/dpa vía AP)

Con calles vacías y tiendas cerradas, Holanda inició el domingo un nuevo confinamiento para tratar de reducir la propagación de la variante ómicron de covid-19, una semana antes de las fiestas de Navidad.

El primer ministro, Mark Rutte había anunciado el sábado que todos los comercios no esenciales, restaurantes, bares, cines, museos y teatros deberían cerrar hasta el 14 de enero. Los colegios, en cambio, podrán reabrir el 9 de enero.

Al mismo tiempo, se reduce a dos el número de invitados que los ciudadanos pueden recibir en sus casas, excepto en Navidad y el día anterior y posterior al 25 de diciembre, y en el periodo de Año Nuevo, en el que serán cuatro.

 

El anuncio de un nuevo confinamiento tomó por sorpresa a algunos habitantes. Las medidas son cada vez más impopulares y en noviembre estallaron disturbios en ciudades como Róterdam y La Haya.

«Esperaba que anunciaran un nuevo confinamiento más estricto si el número de casos aumentaba a causa de la variante ómicron», dijo Wil Lock, de 68 años, a la AFP.

«Pero no ahora», añadió, aunque «entiende» que el personal sanitario esté agotado.

El primer ministro, Mark Rutte había anunciado el sábado que todos los comercios no esenciales, restaurantes, bares, cines, museos y teatros deberían cerrar hasta el 14 de enero. (AP Photo/Franc Zhurda, File)

Dax van Eijkeren, de 26 años, también se mostró sorprendido «por la rapidez con la que regresó el confinamiento».

El sábado, largas colas se formaron frente a las tiendas para las últimas compras antes del cierre.

Hace cuatro días, el gobierno ya había anunciado el cierre anticipado de las escuelas primarias antes de Navidad y la ampliación de las ya estrictas restricciones sanitarias.

 

Desde el 28 de noviembre, tiendas, bares y restaurantes no esenciales deben cerrar todos los días entre las 5 de la tarde y las 5 de la mañana.

La medida logró reducir el aumento de los contagios y el país, donde más del 86% de los adultos están totalmente vacunados, registró incluso un ligero descenso en los ingresos hospitalarios.

Pero la campaña de vacunación de la tercera dosis tardó en despegar.

A ello se suman las numerosas incógnitas que rodean a la variante ómicron, minoritaria pero muy contagiosa, y que según el jefe del equipo de gestión de la epidemia, Jaap van Dissel, superará a la variante Delta para convertirse en dominante a finales de año.

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