Para la mayoría de propietarios de vivienda la disposición de eliminar el Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI) resulta una buena noticia porque elimina un tributo que se viene pagando desde hace años y que, por lo visto en la mayoría de municipios que lo cobran, no se traduce en mejor calidad de los servicios públicos que deben brindar las Municipalidades. Obviamente la supresión de cualquier tributo es bien recibida por la población, especialmente si la percepción ciudadana es que esos impuestos no se traducen en mejoras a la calidad de vida.
En la disposición que ayer tomó por inmensa mayoría el Congreso de la República algunos ven más que el interés por beneficiar a la población el deseo de causar serios problemas políticos a figuras que desde el ámbito municipal se están ya promoviendo para figurar como candidatos presidenciales el año próximo. Se señala específicamente a figuras como Sandra Torres, Luis Aguirre y Felipe Alejos como los promotores del avance final de la ley porque con ello causarán algún daño a algunos aspirantes, dentro de los que, según quienes sostienen esa teoría, está el alcalde de Mixco, Ernesto “Neto” Bran.
Las Municipalidades del país gozan constitucionalmente del principio de la autonomía tanto para el diseño de sus políticas como en la captación de los fondos que les permiten operar, mismos que se ven complementados por aportes que en temas específicos se hacen en el Presupuesto General de Gastos de la Nación. Y, como pasa con todo el erario nacional, no existen adecuados mecanismos de fiscalización que permitan garantizar que todo el dinero que se recauda es utilizado para atender las necesidades de los vecinos y las Alcaldías se han convertido en una posición muy atractiva dentro de la generalización existente para que los grupos corruptos controlen el aparato estatal, no digamos, la influencia del narco en muchos municipios que encuentran en las comunas un recinto perfecto de control.
Creemos que hubiera sido más sano una legislación que obligara a los municipios a utilizar los ingresos del IUSI en mejoras específicas sobre las necesidades de la población que su eliminación. Dejar de pagar un impuesto cuando se sabe que el dinero es mal usado es algo que todos podemos y debemos aplaudir, pero la solución no está en esa vía sino en cambiar la forma en que se utiliza el producto de nuestros impuestos porque el país requiere en muchos campos de costosas inversiones que, si se implementan honestamente, pueden mejorar la calidad de vida.
Creemos que el paso más importante hubiera sido legislar para forzar a la utilización correcta del producto del Impuesto Único Sobre Inmuebles. La eliminación genera, por supuesto, alegría entre muchos, pero más se hubiera ganado si se obliga a la correcta utilización de ese recurso. La alegría generada puede ser efímera cuando se empiece a notar la falta de recursos y la mayor presencia del crimen organizado.








