El Amparo otorgado por el Juzgado Décimo Quinto del ramo Civil en el tema de la elección del Rector de la Universidad de San Carlos de Gutemala deja sin efecto la designación de Walter Mazariegos para continuar por otro período en ese cargo, hecho que puede significar que la justicia de Guatemala, corrompida hasta sus cimientos, puede volver a brillar mediante resoluciones ajustadas a derecho por medio de jueces comprometidos con el Estado de Derecho. En efecto, nada más burdo que la forma en que Mazariegos manipuló los cuerpos electorales para garantizarse su reelección de la misma forma -fraudulenta- en que se colocó en el puesto para el período que está por concluir.
En ese tiempo hubo denuncias de fraude que, como todos sabemos, quedaron sin ser siquiera investigadas porque el ente a cargo de la investigación criminal, el Ministerio Público, participó en una jugada que no se limitaba a la designación de Mazariegos, sino implicaba el manoseo de todas las postuladoras en la que la USAC tiene alguna participación, con lo que el secuestro de la justicia quedaba más que garantizado para dar impunidad a los operadores de la corrupciión. En esta ocasión un Juzgado nos devuelve la esperanza de que las cosas pueden cambiar en el país y que los más sinvergüenzas terminarán sancionados como debe ser.
Entendemos que no es un fallo definitivo pues en el sistema hay diferentes instancias, pero al menos se ha abierto una puerta hacia la decencia y el respeto verdadero al Estado de Derecho y eso tiene que ser no solo reconocido sino aplaudido por la ciudadanía y, especialmente, por los verdaderos sancarlistas que se han avergonzado durante todo este tiempo por el curso que tomó la tricentenaria universidad.
El Amparo fue interpuesto por Irayda Mirtala Ruiz Bode, candidata del Colegio de Arquitectos, quien señaló la elección irregular que fue aprobada por el Cuerpo Electoral Universitario. El caso es que, con el precedente de la elección anterior, no hubo siquiera el menor interés por guardar apariencias o fingir transparencia en el proceso. Al contrario, esta vez el fraude fue aún más burdo, lo cual ya es mucho decir porque el pasado fue cínico e insolente.
Queda aún camino por recorrer en el proceso pero al fin vemos alguna luz al final de ese negro y sucio túnel en que fue convertido el sistema de justicia en Guatemala por la metódica y bien ejecutada cooptación que perseguía -lográndolo con evidente éxito- impedir que se pudiera castigar a los que se dedican única y exclusivamente a saquear fondos públicos.
Mazariegos es uno de los rostros más visibles, junto a Morales, Giammattei, Martìnez, Porras, Pineda y Curruchiche, de esa forma de destruir la justicia y este Amparo abre las puertas para que la ciudadanía, alentada por la esperanza, se manifieste en busca del restablecimiento del Estado de Derecho.
Recordemos a Serrat diciendo: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar.”








