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Sin mucha dilación, la postuladora para Fiscal General acató lo dispuesto por tres magistrados de la Corte de Constitucionalidad, (Roberto Molina Barreto, Dina Ochoa Escribá y Julia Marisol Rivera, designados por los diputados, magistrados de la CSJ y Walter Mazariegos) y modificó su lista original, excluyendo a Zoila Tatiana Morales Valdizón y sustituyéndola por Carlos Alberto García Alvarado, jefe de la fiscalía de San Benito, Petén.

Ahora le toca al Presidente Bernardo Arévalo tomar una decisión y seguramente entrevistará a todos los postuladores para conocerlos más a fondo y saber sus intenciones. Hace cuatro y ocho años se repitió el mismo fenómeno: los mandatarios de entonces, Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, buscaban a alguien que se comprometiera a taparles todos sus negocios, a perseguir a sus enemigos políticos y a quienes les habían hecho algunas investigaciones. Hubo una candidata que asumió el compromiso y hay que reconocer que es mujer de palabra, porque Consuelo Porras, designada en esos dos procesos, cumplió al pie de la letra con lo que exigían Morales y Giammattei.

Por ello nos preguntamos hoy qué buscará Arévalo, puesto que obviamente en sus entrevistas hablará de muchos temas y de los objetivos que persigue cada uno de los aspirantes. Nos imaginamos que, cumpliendo con el mandato de los guatemaltecos en las urnas, buscará a un Fiscal General comprometido con la justicia y, sobre todo, dispuesto a luchar contra toda forma de corrupción basado en pruebas, que a luz de las denuncias las hay por doquier. Lo que no podemos imaginar siquiera es si quien sea designado será tan cumplido como Porras lo ha sido a lo largo de los ocho años de su gestión.

Como se ve, no hubo un cambio significativo en la lista de candidatos y el plan de los tres magistrados en contra del actual Ministro de Gobernación, quien no terminó entrando en la lista, afectó únicamente a Zoila Tatiana Morales Valdizón. No podemos saber qué pensaba el mandatario de ella, pero lo cierto del caso es que en este momento le toca a él asumir la enorme responsabilidad de nombrar al próximo Fiscal General de la República.

Los guatemaltecos hemos comprobado el tremendo poder que tiene el Ministerio Público para enterrar casos y activar otros en contra de los críticos del sistema o de quienes sí hicieron investigaciones sobre el actuar de Morales, Giammattei y su pareja, quien realmente fue (y ha de seguir siendo) el Jefe de Jefes, como se hacía llamar durante ese período. Y sabemos que ese poder puede servir para rescatar el sistema de justicia.

Por ello es que entendemos la tremenda responsabilidad que pesa sobre los hombros de Arévalo y ahora, más que nunca en su gestión, su decisión es vital porque puede marcar la gran diferencia que buscaban quienes votaron por él, pero también puede prorrogar la desgracia de país que tenemos hoy.

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