En los últimos años, el debate sobre la función de la tecnología en educación se ha incrementado notablemente; la aparición de la inteligencia artificial, la proliferación de materiales educativos disponibles en línea, el uso de los teléfonos celulares y otros dispositivos móviles en las aulas, reviven la idea que el acceso a más y mejores herramientas tecnológicas pudiera ampliar las oportunidades educativas, especialmente a los grupos educativos de menores ingresos.
Se puede resumir que los resultados educativos dependen mucho más de la forma en que la tecnología actúa con la motivación, autocontrol, información y la cultura de cada estudiante. La herramienta tecnológica en sí misma, y dicho de otra manera, la tecnología no educa por sí sola; actúa como un multiplicador que amplifica las condiciones y capacidades ya presentes en cada uno de los maestros y estudiantes.
El uso de las herramientas tecnológicas tendió a polarizar la actividad personal de los estudiantes; los más disciplinados con mejor promedio académico las aprovecharon para reforzar su conocimiento y desempeño, pues quien ya sabe estudiar las utiliza para potenciar su esfuerzo y conocimiento; mientras que otros que no las saben utilizar y tienen menor autocontrol, encontraron la vía para posponer, reemplazar y diferir la responsabilidad investigadora y desempeño de sus obligaciones educativas.
Quien no domina los fundamentos del área del conocimiento que estudia, no podrá obtener un beneficio amplio, aunque posea el material más avanzado; de esa cuenta, es de reconocer que, en materia educativa Guatemala aún tiene grandes rezagos en materia de matemática y comprensión de lectura, aunque el Mineduc haya publicado recientemente que la brecha de conocimiento existente en dichas materias se ha superado, lo cual no se ha superado.
Parte de esos rezagos consiste en que la pobreza del aprendizaje se manifiesta en la cruda realidad escolar y es la que se refiere a los alumnos de diez años o quienes cursan cuarto, quinto y sexto grado de educación primaria que son incapaces de leer y comprender un texto simple.
El software de aprendizaje, adecuadamente diseñado podría lograr a bajo costo ajustar y diagnosticar el contenido al nivel de cada estudiante; lo anterior sería un paliativo ante la escasez de maestros, sobre todo en el área rural, la deficiencia en la formación pedagógica de muchísimos maestros y catedráticos.
Es indispensable ofrecer a los jóvenes estudiantes del ciclo de educación básica y diversificado la información sobre qué se estudia, cuánto se gana en aprendizaje, en qué se trabaja realmente al egresar de cada carrera y las posibilidades de encontrar fuentes de trabajo, todo ello orientado a mejorar sus decisiones e inducir sus esfuerzos hacia las áreas indispensables para su innovación y crecimiento personal y educativo.
De modo que nuestra tarea tecnológica, como padres de familia, docentes e instituciones educativas y de la política educativa, no consiste únicamente en repartir herramientas, sino en construir la estructura, la motivación e información que determinen si nos elevan o nos rebasan en conocimiento. Sólo así la educación podrá seguir cumpliendo su función esencial como mecanismo de movilidad social y de mejora de las condiciones de vida de la población.







