La jerarquía no admitió invitados: las semifinales tendrán a los cuatro mejores

Gerson Sulecio

Inglaterra está en semifinales tras vencer a Noruega, pero su verdadero triunfo fue ganarle al retrovisor. Por décadas, vestir la camiseta de los Tres Leones significó cargar con una mochila llena de frustraciones acumuladas.

Los inventores del fútbol volvieron a meterse entre los cuatro mejores del planeta. Este equipo actual logró disipar la neblina de dolor de aquellas generaciones doradas de los noventa y los dos mil —los Lampard, Gerrard, Beckham y Rooney— que siempre se ahogaron en la orilla, atrapados en definiciones trágicas por penales o eliminaciones inexplicables cuando el talento desbordaba en el papel. Hoy, este grupo demostró que la madurez competitiva por fin alcanzó al orgullo británico.

La victoria no es un hecho menor para un país obsesionado con su propia historia. Desde aquella lejana tarde de 1966, cuando Bobby Moore levantó la Copa del Mundo en el viejo Wembley, Inglaterra convirtió el fútbol en un ejercicio de nostalgia y tortura. Son exactamente sesenta años de sequía, lágrimas y de un grito de «It’s coming home» doloroso y frío.

Sin embargo, este triunfo ante los nórdicos rompe el maleficio y limpia el camino de fantasmas. Las semifinales esperan, y el país se permite soñar con emular la gesta de sus héroes del 66.

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Argentina ha cumplido con sufrimiento extremo el guion que su propia grandeza le exige y ya está entre los cuatro mejores del planeta, con la mirada fija en un objetivo colosal: el bicampeonato consecutivo. Sin embargo, estar las semifinales en este 2026 despierta de inmediato un eco nostálgico en la memoria colectiva del fútbol argentino. La historia recuerda con precisión el Mundial de Italia 1990, la última vez que la Albiceleste defendió una corona e intentó hilar dos títulos mundiales seguidos.

En aquella ocasión, un equipo herido en lo físico pero gigante en el orgullo y comandado por la mística de Diego Armando Maradona junto a las atajadas milagrosas de Sergio Goycochea, remó contra la corriente para meterse en la gran final.

El sueño se quedó a solo unos minutos de la gloria eterna en el Estadio Olímpico de Roma, rompiéndose en pedazos tras aquel polémico y doloroso penal de Andreas Brehme que le dio el título a Alemania Occidental.

Treinta y seis años después de aquella dolorosa noche italiana, el plantel que hoy lidera Lionel Messi salta a la cancha con la firme convicción de que el pasado sirve como combustible, nunca como destino.

Este grupo no quiere repetir el llanto de Roma ni quedarse a la orilla del trofeo más codiciado. La Scaloneta sabe perfectamente lo que significa cargar con el peso de la historia, pero ha demostrado una madurez competitiva implacable para sacudirse los viejos fantasmas. La mesa está servida para vengar aquella ilusión frustrada del 90: con el alma en la mano y el latido de millones empujando cada pelota, este equipo sale a jugar con el pecho inflado, buscando abrazar la gloria que se le escapó a los héroes del pasado y regalarle al país la alegría eterna de un bicampeonato.

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Las semifinales ya están definidas y el cuadro es un auténtico privilegio. Argentina e Inglaterra se unieron a España y Francia en la recta final por el título. Ya no quedan equipos sorpresa ni cenicientas; la Copa se va a definir entre cuatro gigantes que ya saben lo que es ser campeones del mundo y que hoy dominan los puestos más altos del ranking FIFA.

Dentro de este póker de reyes, el duelo europeo entre España y Francia nos dará un tremendo choque de estilos. Los españoles vienen jugando un fútbol lleno de frescura, velocidad y con una generación que está rompiendo muros en el torneo. Al frente estará Francia, una auténtica roca defensiva con un poderío físico impresionante que se suma a la jerarquía de Kylian Mbappé destrozando defensivas con sus goles.

Para España, además de buscar la final, es la oportunidad perfecta de ganarle al rival que históricamente lo ha hecho sufrir, recordando la eliminación en el Mundial 2006. Estamos a las puertas de unas semifinales de historia pura donde los mejores del planeta van a definir quién se queda con la Copa.

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EL DATO NUMÉRICO: Erling Haaland anotó 7 goles en el torneo, igualando en solo 5 partidos todos los goles que Noruega había marcado en la historia de las Copas del Mundo.

LO CURIOSO: Por primera vez en sus 13 participaciones mundialistas, Suiza disputa dos prórrogas en una misma edición. Tras superar los 120 minutos ante Colombia en octavos, el conjunto helvético repitió el alargue en cuartos de final contra Argentina.

LO HISTÓRICO: Argentina es la selección con más tiempos extra disputados en toda la historia de los Mundiales, acumulando un récord histórico de 13 prórrogas tras alcanzar el alargue en su duelo de cuartos de final frente a Suiza en este Mundial 2026

MOMENTO RETRO: Antes de este torneo, Inglaterra no ganaba un partido de eliminación directa en Mundiales tras conceder el primer gol desde la final de 1966. En esta edición ya lo lograron dos veces (ante Congo DR y Noruega).