Olga Pérez, traductora mam para migrantes en Florida, se autodeportó a Guatemala luego de meses de encarcelamiento en un centro de detención de ICE.
Olga Pérez, traductora mam para migrantes en Florida, se autodeportó a Guatemala luego de meses de encarcelamiento en un centro de detención de ICE. Imagen La Hora: Alejandro Ramírez.

Entre el 1 de enero hasta el 9 de julio de 2026, el Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) reportó que 34 mil 110 personas migrantes han retornado al país. De ese número, 31 mil 042 regresaron de Estados Unidos, donde el 8.97% son mujeres y el resto son hombres.

En su gran mayoría, están regresando a cuatro departamentos principalmente: Huehuetenango, San Marcos, Quiché y Quetzaltenango. Uno de los idiomas más hablados en esta región del país es el mam. 

Este es el idioma materno de la traductora Olga Pérez, originaria de Huehuetenango. Durante los últimos 20 años, ella trabajó como una de las pocas traductoras de este idioma en Florida, ayudando a dicha comunidad migrante en Estados Unidos. Junto con el Guatemalan-Maya Center, colaboró con departamentos de policía, tribunales y organizaciones sin fines de lucro. 

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Ella migró a Estados Unidos hace tres décadas. Durante todo este tiempo, vivió indocumentada porque su solicitud de asilo no avanzó. A pesar de esto, Olga se convirtió en una destacada líder para la comunidad migrante de Florida, además de madre de cuatro hijos. 

Su vida en Florida fue interrumpida en noviembre de 2025. La Patrulla de Carreteras de Florida detuvo la camioneta de jardinería de su familia, en una interestatal cerca de Lake Worth Beach. Y aunque ella no tiene antecedentes penales y no conducía el vehículo, los agentes se acercaron a la camioneta y la detuvieron enfrente de dos de sus hijos, que la acompañaban en el trayecto. 

Después de ser detenida, la trasladaron al Centro de Detención de Eloy, ubicado entre Phoenix y Tucson, Arizona. Su esposo había sido capturado dos meses antes, mientras trabajaba como jardinero en Lake Worth Beach, Florida. A principios de 2026, fue deportado de regreso a Guatemala.

Tras seis meses encarcelada por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Olga fue puesta en libertad bajo palabra, a la espera de su deportación voluntaria. Mientras que su caso estaba pendiente, el juez le permitió salir del centro de detención. Entonces, el 18 de junio, pudo regresar temporalmente a su hogar en Lake Worth Beach.

El juez federal le permitió pasar dos semanas con su familia, mientras se preparaba para abordar su vuelo de regreso a Guatemala el 6 de julio. 

En entrevista con La Hora, Olga conversa sobre cómo fue su vida en Estados Unidos y las acciones que está tomando para reconstruir su vida después de su deportación.

SU VIDA ANTES DE MIGRAR Y SU TRABAJO EN ESTADOS UNIDOS 

Hace 30 años, antes de emigrar a Estados Unidos, Olga vivía en Huehuetenango. Junto con su familia, se dedicaban a la labor campesina, trabajando en las fincas. 

Vivía con su hermana y su mamá, dado que su hermano había emigrado tiempo antes. Ella recuerda que vivían con miedo, al ser solo mujeres. Las tres temían que algo les fuera a pasar a las jóvenes cuando se iban solas a trabajar en las fincas de corte de café. 

Resalta que, antes de irse, tenía la esperanza de estudiar, pero nunca tuvo la oportunidad dado que su familia no tenía los recursos económicos para ello. Fue entonces cuando su mamá la impulsó a emigrar a Estados Unidos: “No, pues tienes que probar ir allá para que puedan buscar un buen futuro para ustedes mismas”, recuerda que le dijo su madre. 

Mil menores de edad figuran entre los 22 mil guatemaltecos retornados desde EE. UU.

Actualmente, Olga es trilingüe: además del mam, su idioma materno, domina el inglés y el español. 

Pero ella recalca que, cuando acababa de llegar a Estados Unidos, no hablaba nada de inglés. Comenzó trabajando en el campo, “en las yardas, como le dicen allá”. Poco a poco fue aprendiendo el idioma y de esa manera empezó a avanzar su travesía. 

Aún trabajando en los campos, Olga comenzó a traducir, alrededor del 2013 y 2014. Conforme se iba desenvolviendo más en el inglés, ayudaba a las demás personas en las yardas. Traducía la información, en especial para quienes no dominaban el español.

Ella relata que el resto de los detalles son difusos, pero lo que más recuerda es eso: ayudar a su gente. Y, hace 10 años, comenzó a traducir formalmente. Pasando información del inglés a mam, de mam a español. 

Ahora, le reconforta mucho el trabajo de traducción con la comunidad migrante, “como tener confianza de que alguien te puede ayudar”. Un trabajo que ayudaba a las personas a sentirse menos solas. La comunidad la comenzó a llamar para trabajar en casos de familia, además de abogados, detectives. Incluso, tradujo para el propio ICE. 

SU DETENCIÓN Y LOS PLANES PARA EL FUTURO

Olga describiría su detención como racismo. Lo pudo notar desde el momento que el “trooper” la detuvo en la carretera, junto con sus hijos. Cuando notó que eran hispanos. Ella ni siquiera estaba manejando la camioneta en ese momento, sino que era su hija mayor al volante, ciudadana estadounidense. 

Afirma que las autoridades de ICE buscan encontrarle a los migrantes algún récord criminal para deportales. “Yo soy limpia”, detalla Olga: cumplió con todo lo que la ley estadounidense requería. Pero aún así la detuvieron: “Simplemente fue racismo”.

Olga acaba de regresar a Guatemala esta semana. Gracias a la ayuda de un párroco, se está hospedando en un convento con las Hermanas Salesianas mientras busca vivienda. Las religiosas le están enseñando y la están guiando para reconstruir su vida. 

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Antes de irse de Estados Unidos, el consulado la apoyó con información. Pero, después de 30 años de vivir fuera del país, se siente aturdida. Sin conocer la ciudad capital, tampco sabe nada de los procesos o sobre quién la puede apoyar con sus trámites.

Ella explica que no ha tenido la oportunidad de que el gobierno guatemalteco la apoye, que la guien en este momento. Eso es lo que ella más desea en este momento.

Que abogados o funcionarios del gobierno local la puedan ayudar, que le puedan dar una asesoría. En especial, Olga quisiera saber si tiene oportunidades de regresar a Estados Unidos con visa, dado que no tiene un récord criminal y decidió volver a Guatemala voluntariamente.

En este momento, afirma que está confundida, no sabe por dónde empezar. Olga considera que sería bonito que el gobierno se involucre en el caso de personas como ella, para saber qué pueden hacer. 

Olga Pérez aún no tiene claro sobre qué va a pasar en el futuro. A corto plazo, planea conseguir trabajo y vivienda para vivir en Guatemala. Pero su anhelo más grande es regresar con sus hijos a Estados Unidos.

Mariana Torres Ruano
Escritora y periodista, con formación en Comunicación de la Universidad Rafael Landívar. Ávida lectora, se especializa en la cobertura de temas culturales, literatura y fenómenos de Internet.
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