La carretera privada Xochi, es un ejemplo de que el desarrollo se mueve también hacia los departamentos. Foto La Hora: Archivo
La carretera privada Xochi, es un ejemplo de que el desarrollo se mueve también hacia los departamentos. Foto La Hora: Archivo

Guatemala está dejando de ser un país con un solo centro económico.

La capital sigue siendo el corazón financiero y de servicios, pero departamentos como Escuintla, Zacapa, Izabal y Quetzaltenango están emergiendo como motores que ya generan decenas de miles de empleos y atraen a gigantes industriales, agroexportadores y operadores logísticos.

El cambio es territorial, y la pregunta que hoy define el futuro es si el Estado y el sector privado lograrán sostenerlo cerrando las brechas de infraestructura, talento y certeza jurídica.

ESCUINTLA: CORAZÓN INDUSTRIAL Y ENERGÉTICO

El departamento concentra hoy el mayor dinamismo de inversión privada fuera de la capital, explicó a La Hora Rubén Morales, exministro de Economía.

La razón es triple: agroindustria, energía y zonas francas. “Ahí está buena parte de la agroindustria nacional, no solo la caña, sino los ingenios, y alrededor de ellos la generación de energía y la producción de etanol”, detalló.

A eso se suman las Zonas de Desarrollo Económico Especial Público, ZDEEP: Michatoya Pacífico, Libre Quetzal, el Parque Industrial Camantulul en Santa Lucía Cotzumalguapa y Numa, cerca de Escuintla.

El resultado es un ecosistema con empresas como PepsiCo, Nestlé y Cementos Progreso que ya ha generado más de 25 mil empleos directos, más un entramado de proveedores locales.

Puerto Quetzal completa el cuadro: no solo el puerto, sino operadores logísticos que se instalan en su área de influencia. “Escuintla es el departamento que más se ha dinamizado”, concluye Morales.

SERVICIOS Y LOGÍSTICA GANAN TERRENO

El segundo polo con fuerza es Zacapa. La recta de Teculután y Río Hondo alberga desde hace años a Cervecería Centro Americana, Coca-Cola, papelera, venta de vehículos y centros comerciales.

Desde 2021 opera una ZDEEP en Río Hondo que ha acelerado el proceso. En Izabal, los puertos siguen siendo el ancla. Hay una ZDEEP pequeña en Puerto Barrios y el reinicio de la mina Fénix Nickel suma inversión y empleo portuario y manufacturero ligero, con estimaciones de entre 15 mil y 20 mil plazas directas.

Alta Verapaz destaca en generación eléctrica con hidroeléctricas de gran escala. Quetzaltenango, en cambio, se ha orientado a servicios: salud, educación, turismo y BPO.

La Universidad Mariano Gálvez y Landívar concentran unos 45 mil estudiantes universitarios en el municipio, lo que sostiene un fuerte ecosistema de comercio, vivienda y servicios.

Aída Fernández, Directora de Crecimiento Exportador en Agexport, explicó que para los departamentos la conectividad resulta vital para propiciar el desarrollo y mencionó la posibilidad de que se exploren conexiones aéreas que además de facilitar el comercio, incentiven el turismo.

Desarrollo en los departamentos. Arte La Hora: Alejandro Ramírez
Desarrollo en los departamentos. Arte La Hora: Alejandro Ramírez

INCENTIVOS Y OBSTÁCULOS

El Gobierno apuesta a dos herramientas para acelerar esta desconcentración: las ZDEEP y las zonas francas, con incentivos fiscales para manufactura, logística y agroindustria en Escuintla, Izabal, Zacapa y Petén.

A eso se suma la modernización de los corredores Atlántico y Pacífico, puertos y aduanas. En la Costa Sur, ingenios y plantas de biomasa sostienen miles de empleos rurales.

Carlos Colom, Director de Energía de IDC y promotor de Xochi, la carretera privada del Suroccidente, lo resume así: “Se deben generar incentivos que permitan que el desarrollo alcance al interior del país. El proyecto Xochi contribuirá al desarrollo económico departamental y la promoción del turismo”.

Sin embargo, el dinamismo convive con obstáculos estructurales. Morales identifica tres: mano de obra abundante pero no especializada, servicios básicos de menor calidad fuera de la capital y, sobre todo, infraestructura logística.

“La infraestructura para la logística es súper indispensable y la conexión a los puertos. Para impulsar la descentralización se necesita muchísimo: carreteras, aeropuertos”, agregó el exministro.

Carreteras secundarias deterioradas y falta de agua y saneamiento elevan los costos logísticos entre 15% y 30%. Se suma la tramitología municipal y la inseguridad, que encarecen operación y retrasan proyectos.

INVERSIÓN INDUSTRIAL

Empresas como Progreso están llevando la inversión industrial, el empleo y la innovación directamente a los departamentos, con la convicción de que el desarrollo real ocurre donde viven las personas.

Según Guillermo Monroy, Director Ejecutivo de Ciudadanía Corporativa de Progreso, las apuestas más relevantes de la compañía están en San Juan Sacatepéquez, Sanarate, Izabal y Palín.

Ahí operan plantas de cemento, concreto, agregados, cal y soluciones para la construcción. Pero la inversión de los últimos años va más allá del cemento.

En San Miguel se construyó la edificación impresa en 3D más grande de Latinoamérica para Mixto Listo, y en el área industrial entró en operación el Parque Fotovoltaico Helios, que impulsa la transición de la empresa hacia energía renovable y mayor autonomía energética.

“Para nosotros invertir no significa únicamente desarrollar infraestructura; significa generar oportunidades, fortalecer nuestro entorno y contribuir al desarrollo sostenible de Guatemala”, explica Monroy.

El mensaje de Progreso es claro: donde llega una planta, llega un ecosistema completo. La empresa reporta 4 mil 892 colaboradores directos y más de 15 mil indirectos en la región.

Un dato clave: el 33.3% de los colaboradores directos vienen de comunidades cercanas a las operaciones, y en las plantas de cemento ese porcentaje sube a 75.7%. Además, el 27% de las jefaturas y gerencias ya las ocupan mujeres, como parte de una apuesta por la diversidad en la toma de decisiones.

Progreso ve a Guatemala y a la región con una dinámica positiva, impulsada por infraestructura, vivienda, turismo y logística. La población joven y el crecimiento urbano sostienen una visión de largo plazo.

Sin embargo, Monroy reconoce retos: adaptarse a entornos cambiantes, a nuevas regulaciones y a mayores exigencias sociales y ambientales.

“Por eso apostamos por la diversificación, la innovación y la construcción de relaciones de confianza con comunidades, clientes y aliados, porque la confianza es la base del desarrollo sostenible”, agregó.

BRAZO PÚBLICO PARA APOYAR LA INVERSIÓN

Para que otros departamentos despeguen, entra la acción pública.

Esta es la labor de los Consejos Departamentales de Desarrollo, CODEDE. Son el principal mecanismo de descentralización: reciben fondos del presupuesto, priorizan obras con alcaldes, sociedad civil, universidades y sector privado, y ejecutan caminos rurales, escuelas, salud, agua y electrificación.

El Ministro de Finanzas, Jonathan Menkos, defiende su funcionamiento: “La ejecución de los CODEDE va avanzando. Esperamos un repunte de la inversión a partir del segundo semestre”.

SEGEPLAN acompaña esa planificación desde el territorio. En Chimaltenango, por ejemplo, la delegación de nueve técnicos liderada por Raúl Díaz, trabaja la vinculación plan-presupuesto con base en el Plan K’atun 2032.

“Nuestras guías son las políticas públicas. Hay que territorializar metas e indicadores”, explica Díaz. En los últimos años, Chimaltenango ha priorizado educación, salud y comunicaciones.

Maynor Figueroa, especialista en Inversión, plantea el reto: “Es importante que sea evidente el impacto de cada proyecto. Con proyectos más grandes la población podría percibir con mayor impacto la inversión pública”.

Estas condiciones allanarían el camino a que nuevas inversiones se instalen en el departamento a la vez que se atienden las demandas sociales.

LO QUE VIENE

Morales apunta por qué las empresas miran al interior: disponibilidad de mano de obra, consumo creciente en los departamentos y tierra más barata que en la capital, donde ya “estamos llenos”.

El riesgo es capacitar sin generar empleo, o generar empleo sin gente preparada. “Hay que trabajar muchísimo en el entrenamiento de la mano de obra según las industrias, pero al mismo tiempo ir generando condiciones de empleo, porque si no, migran”, advierte.

Para Monroy, la meta ahora es que más empresas, gobiernos locales y comunidades repliquen un modelo novedoso: inversión que no solo construye plantas, sino que construye futuro.

El reto es operativo, no conceptual, aseguran los consultados. Reducir costos logísticos con carreteras y puertos funcionales, cerrar la brecha de talento técnico en manufactura avanzada, logística y mantenimiento industrial, y dar certeza jurídica y municipal.

Si se logra, Guatemala deja de ser un país con un solo polo y avanza hacia un modelo con múltiples centros de desarrollo. Si no, los proyectos seguirán siendo buenas prioridades que no terminan de concretarse en obra.

Eduardo Smith
Eduardo Antonio Smith Soto es economista y analista político con más de 18 años de experiencia en periodismo económico, política pública y diplomacia. Ha trabajado en análisis de coyuntura, gobernanza y relaciones internacionales, combinando enfoque técnico y lectura estratégica del contexto regional.
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